domingo, 9 de mayo de 2010

RESPUESTA AL ETNOCACERISMO. PARTE II

El deseo de reconstitución del Tahuantinsuyo destruido en el siglo XVI no es desconocido para los historiadores y etnólogos peruanos. En la década del 60’ y 70’ diversos intelectuales recogieron a lo largo de los andes peruanos distintas versiones de un mito popular denominado Inkarri, que venía difundiéndose por vía oral desde fines del siglo XVIII y que consiste en la esperanza de reconstitución del “orden social del Tahuantinsuyo” que fue “quebrado por los españoles al momento de la conquista”. Este mito implica la esperanza de que algún día, cuando “los cuatro miembros del cuerpo despedazado y la cabeza del Inca se reconstituyan nuevamente”, el Señor de los Cuatro Suyos y sus ejércitos derrotarán a los españoles y los expulsarán definitivamente de estas tierras”. Quienes creen en la vuelta del Inca abrigan el ferviente deseo de restaurar “el orden, la armonía y la organización social, económica y política del antiguo Imperio Inca”. Se cree que este “mundo feliz” se quebró a la llegada de los españoles, y que éstos sólo habrían traído a estas tierras desolación, muerte, dolor y, sobre todo, caos. El mito del Inkarri representa la esperanza de subvertir el orden (desorden) que impusieron los conquistadores europeos para “volver a vivir como lo ancestros andinos y ser gobernados por un Inca de estirpe cusqueña”.
Don Isaac Humala, el patriarca de la familia Humala Tasso, debió conocer este mito y lo habría inculcado a sus hijos (especialmente a Antauro) de modo que aunque no lo hayan formulado de modo explicito, el deseo de restauración del Estado Inca subyace en la ideología etnonacionalista, la presencia del mito del Inkarri se puede leer entre líneas en los escritos de Antauro y sus seguidores.
Hace unas semanas, luego de conocer la sentencia al líder etnonacionalista por el asalto y toma del la comisaría de Andahuaylas, uno de sus dirigentes aquí en Tacna declaró que, entre otros beneficios que traería para el Perú un triunfo de la “revolución etnonacionalista” estaría la posibilidad de “volver a vivir como en tiempos de los Incas, sin minas ni contaminación” (sic). Señaló resueltamente que “sólo el etnonacionalismo restauraría el Tahuantinsuyo y que Antauro gobernaría el Perú como en tiempos del Inca”.
Estos deseos restauradores de viejos imperios o gobiernos no sólo ocurren en el Perú. En Irak, por ejemplo, un partido político ha proclamado su deseo de “luchar por la restauración del Califato de Mesopotania”. En Italia, desde hace más de una década, las autoridades romanas vienen organizando desfiles anuales que recuerdan el paso de los gladiadores por las calles de Roma aprestándose a ingresar al coliseo romano para teñir con su sangre las arenas de este anfiteatro y así deleitar a los miles de romanos y romanas que disfrutaban del sangriento espectáculo.
En el caso peruano, los jóvenes etnonacionalistas están contagiados por una ilusión restauradora, por una inocente creencia, por un utópico retorno. Sin embargo, ya no hay vuelta atrás. El tiempo avanza, las sociedades y las gentes cambian. Ya no hay Incas de estirpe real, ya no hay Yanas ni Curacas, ni Vilac Umo (Sumo Sacerdote), ni Ñustas en los Acllahuasis, ni Mitmacunas trasladados a cientos de kilómetros de su terruño. El Tahuantinsuyo o Estado inca ya es cosa del pasado, no regresarán las gloriosas campañas militares al sur de Chile ni al norte de Ecuador. No volveremos a ver interminables desfiles de niños y niñas que, mediante el rito de la Capacocha, iban al Inticancha a ser sacrificados en honor al Inca. Ya no se celebrarán los matrimonios masivos donde el Inca llegaba a una provincia y unía a cientos de jóvenes con sólo tomarles de la mano y ordenándoles vivir juntos a partir de esta sencilla ceremonia. No retornarán las guerras de sucesión entre los hijos del Inca que se desataban en el Cusco y que implicaban la muerte o el destierro de cientos de parientes o potenciales competidores a la mascaipacha. Ya no emprenderán los funcionarios y arquitectos Incas aquellas construcciones ciclópeas que ahora nos enorgullecen. Ya no habrán Incas tan prolíficos que podrían tener decenas o cientos de hijos e hijas. Por ejemplo, Huayna Cápac tenía decenas de hijos e hijas en muchas provincias de su vasto Imperio. Quiero mencionar a una de sus hijas más célebres: Inés Huaylas Yupanqui (como fue bautizada por Pizarro) llamada originalmente Quipe Sisa, quien fue hija de este Inca y de Contarhuacho, poderosa y rica curaca de los Huaylas (Departamento de Ancash).
El retorno del Inca sólo es un mito que muy probablemente los etnonacionalistas lo encarnan en Antauro. Pero para desengaño de sus ilusos seguidores, el Perú actual es una república en proceso, es una promesa de país inclusivo que busca ser bienhechora para todos sus ciudadanos.
Sabemos que es difícil creer en el desarrollo del Perú, pues hay razones para el pesimismo. Hay incertidumbre acerca del futuro del país, cunde la desesperanza y se tiene la sensación que vamos hacia el despeñadero, pero es conveniente que busquemos la transformación del Perú de cara al futuro, asimilando los avances científicos, sociales y políticos sin mirar al pasado, sin anhelar el viejo sueño de la restauración del imperio andino No esperemos una vana e imposible vuelta del Inca.

RESPUESTA AL ETNOCACERISMO. PARTE I

Me toca hoy desengañar a tantos jóvenes que vienen abrigando una extraña doctrina autodenominada “etnonacionalismo”, que entre sus principios doctrinarios, de observancia y práctica obligatoria de sus militantes, se lee el siguiente: “El etnonacionalismo reivindicacionista de nuestra estirpe cobriza-tahuantinsuyana, en cuanto mayoría demográfico-cultural para sí y hegemónica en la dirección política y económica del país”. Es indudable que estamos frente a un movimiento político que reivindica la grandiosidad de la cultura Inca, pero se equivocan al sobrevalorar la supuesta unidad y cohesión cultural-étnica en el antiguo Perú. Los partidarios de Humala desconocen que el propio término3 “Tahuantinsuyo” no fue conocido por los primeros cronistas de la conquista quienes como testigos presenciales interrogaron a funcionarios incas, a curacas, jefes étnicos locales y al propio Atao Huallpa, inca capturado en Cajamarca. Los interrogados se referían al Cusco, como el nombre del país, en otros casos, se referían a la “tierra”, pero no nombraron la palabra “Tahuantinsuyo”. En este sentido, no existía en el Perú que conocieron los españoles en 1532, un término que englobara a todo el territorio conquistado y administrado por los Incas del Cusco. El dominio inca de los amplios territorios que con Huayna Cápac alcanzó su mayor extensión era apenas reciente. Se calcula en menos de 60 años el tiempo que tomaron los Incas para extender su curacazgo inicial (Cusco) Pasto (actual Colombia) y hasta más al sur del río Maule (actual Chile). Por lo tanto, el dominio Inca de tantísimos territorios y curacazgos no había sido completo. Muchos Curacas locales todavía guardarían rencor por las guerras de dominación, por sus huacas que fueron llevadas al Inticancha (llamado también Koricancha) y por la pérdida de sus privilegios que gozaban antes de la conquista Inca. ¿Cómo puede explicarse entonces el amplio apoyo que encontró Pizarro entre los “Tumbis”, “Tallanes”, “Chimues”, “Yauyos”, “Huancas”, “Tarmas”, “Jaujas”, “Cañaris”, “Chachapoyas”, “Huamachucos”, entre otras decenas de etnias?. El propio Garcilaso Inca de la Vega decía del Estado fundado por los ancestros de su madre: “la debilidad del Imperio Inca fue por haber sido constituido por tanta variedad de naciones diversas y contrarias”. Por otro lado, Cieza de León, soldado y cronista español calificó al Estado Inca como “una nación de muchas patrias”. Esas muchas “patrias” y sus respetivos jefes nativos colaboraron con Pizarro. Le ayudaron con alimentos, hombres de carga, agua, implementos para la guerra y hasta con soldados para enfrentarse al propio Atao Huallpa y a sus generales: Rumiñahui, Challco Chimac, Yucra Huallpa, Chaicari y Quisquis. Mencionaré sólo a cuatro jefes locales colaboracionistas: Guacrapáucar (curaca de los Huancas), Francisco Chillche (yana-guerrero Cañar), Francisco Guamán (yana-curaca Chachapoya) y Cajazinzín (curaca Chimú). La ayuda de estos cuatro curacas y jefes guerreros fue fundamental para aniquilar el Estado Inca, tanto que el historiador Juan José Vega diría que sin ellos Pizarro no habría podido conquistar el imperio de los Incas. De igual modo lo creyeron los historiadores: Porras Barnechea, Juan Antonio del Busto, Edmundo Guillén, María Rostworowski, Waldemar Espinoza Soriano, entre otros.
Es necesario subrayar la frase “naciones diversas y contrarias” que usó el cronista mestizo, sólo así puede comprenderse el rápido avance de Pizarro hacia Cajamarca y hacia el Cusco, pues resulta difícil de creer que un Estado tan poderoso cayera tan rápido en manos de tan pocos españoles (no más de 300). La historia oficial española en torno a estos sucesos engrandecen las hazañas de los conquistadores sin mencionar la gran ayuda de los aliados indígenas, de los ”indios amigos”
Para empeorar las cosas, al interior de las propias panacas cusqueñas también se gestaron actos de traición. Fueron aliados de los españoles y acérrimos enemigos de Manco Inca cuando inició el primer y gran levantamiento antiespañol su medio hermano Paullo Inca (quien también era hijo de Huayna Cápac) y Páscac Inca (perteneciente a la panaca de Túpac Yupanqui y sobrino de Huayna Cápac) este último comandó a los “indios amigos” que permitió a los hermanos de Pizarro tomar la fortaleza de Saysachuaman y obligar al Inca rebelde a levantar el cerco al Cusco cuando los españoles estaban prácticamente derrotados.
El Perú fue y es un mosaico de culturas, etnias, lenguas, tradiciones, climas, arquitecturas, etc. Tener en cuenta esto nos ayudaría a entender la falta de unidad que ahora clamamos los peruanos.
Como dijo un notable historiador, “los Incas no tuvieron tiempo para cuzqueñizar, menos para incaizar”.

ES BUENO SABER QUE...

ES BUENO SABER que el odio, la demagogia y la mentira no triunfan, que tarde o temprano la verdad se abre paso y que la pseudo erudición de la que hacen gala algunos falsos periodistas será vencida finalmente por la contundencia de los hechos, y por la verdad esclarecedora.
ES BUENO SABER que no es verdad que “los judíos sionistas nos colocarán un chip en la frente para controlar nuestra voluntad”. Una mentira de ese tamaño ni siquiera merecería destacarse, pero la menciono aquí para conocer la magnitud de la demagogia y la mentira.
ES BUENO SABER que no es verdad que “el terremoto de Pisco e Ica fue causado por un rayo disparado por un satélite sionista para destruir el Perú”. La verdad es que los terremotos son causados por fallas geológicas profundas y por movimiento de las placas tectónicas.
ES BUENO SABER que no es verdad que “los Masones liderados por Nicolás de Piérola traicionaron al Perú y entregaron nuestra patria a Chile”. La verdad simple y llana es que el más grande marino que haya dado nuestra nación, Don Miguel Grau Seminario fue masón (Ricardo Palma Soriano, gran tradicionalista, lo invitó a que lo acompañe a visitar a la R:.L:.S:. “Cruz Austral” N° 05 del puerto del Callao, en donde trabajó y profundizó sus conocimientos en la francmasonería).
ES BUENO SABER que Alfonso Ugarte, Francisco Bolognesi, Leoncio Prado y Andrés Avelino Cáceres (quien fue iniciado en la R:.L:.S:. "Concordia Universal" el 13 de junio de 1860), entre otros tantos héroes que dio nuestra patria en esa infausta guerra también fueron masones insignes.
ES BUENO SABER que el mundo tiene hoy una población aproximada de 6,700 millones de personas, de las cuales sólo 13 millones son judíos, es decir el 0,19 % de la población mundial, pero su proporción en la lista de ganadores del Premio Nobel (en Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura, Economía y Paz) es de aproximadamente el 25%.
ES BUENO SABER que el más grande de los filósofos en la actualidad es un judío francés de origen sefardí, Edgar Morin es su nombre (cambió su nombre original Edgar Nahum por Edgar Morin por el antisemitismo que corroía la sociedad francesa durante la invasión alemana en la II guerra mundial). Este extraordinario filósofo del pensamiento complejo, autor de más de 50 publicaciones ha merecido el título de Doctor Honoris Causa por las Universidades de: Perugia, Italia; Palermo, Italia; Milán, Italia; Cosenza, Italia; Libre Bruxelles, Bélgica; Bruselas, Bélgica; Ginebra, Suiza; Odense, Dinamarca; Valencia, España; Natal, Brasil; João Pessoa, Brasil; Porto Alegre, Brasil; Tecnológica de La Paz, Bolivia; del Instituto Piaget, Lisboa; Veracruzana, Universidad de Guadalajara, México y Universidad Católica del Perú.
ES BUENO SABER que no es cierto que los judíos sólo se dedican a actividades comerciales y financieras, pues Charles Chaplin, Marcel Marceau, Félix Mendelssohn, Franz Kafka, Yehudi Menuhin, solo por citar a unos pocos de los más grandes artistas de todos los tiempos, tuvieron ascendencia judía. ¿Por qué se insiste en asociar lo judío con las finanzas únicamente? La respuesta no es ignorancia (sería un consuelo saberlo pues la ignorancia se cura con el estudio). La respuesta es el odio racial y religioso. Un odio inmenso, inconmensurable, destructor. Un odio que todo lo contamina, todo lo distorsiona, todo lo pervierte. Este odio es el origen de la mentira y de la demagogia.
ES BUENO SABER que en la ciudad de Lima han sido detenidos los miembros de un grupo neonazi que portaban armas ilegalmente y que hacían prácticas de tiro como preparación para llevar a cabo actos violentos contra algunos grupos sociales y minorías sexuales, étnicas, religiosas. Fue una excelente noticia pues puso en alerta a las autoridades universitarias y escolares acerca del peligro real que supone la presencia de estos grupos de jóvenes alienados que tienen como líder a quien ha sido considerado como el ser humano más perverso de todos los tiempos, me refiero a Adolfo Hitler.
ES BUENO SABER que en nuestra ciudad ha disminuido el culto a Hitler que venía creciendo peligrosamente hace algunos años. Pues los jóvenes que habían optado equivocadamente por ese camino de odio sin retorno tomaron conciencia que su ascendencia aymara y quechua les impedía moralmente admirar a este líder negativo que creía que “la raza aria” era superior a todos los demás pueblos de la tierra y que además repudiaba profundamente a los pueblos nativos indoamericanos.
ES MALO SABER que el autor de este artículo será llamado “monstruo”, “sodomita”, “traidor”, “espía chileno”, “judío”, “masón”, “homosexual”, “antiperuano”, etc. Su delito: difundir conocimiento objetivo, educar en la tolerancia y divulgar verdades incómodas a quienes predican el odio.

EL RETORNO DEL VENENO IDEOLOGICO RACISTA

“Un fanático es un hombre ciego, que entra a una habitación oscura, que busca un gato, que no está allí y… lo encuentra”.
Anónimo
Este pensamiento se aplica perfectamente en el caso de los fanáticos de toda índole: políticos, religiosos, sectarios, deportivos, etc. En efecto, aun cuando existen razones en contra de sus argumentos, a pesar de las evidencias que demuestran que sus posiciones son erradas, los fanáticos se las arreglan para seguir insistiendo en su línea de pensamiento; se mantienen obstinados en la defensa de una argumentación falsa. Son renuentes al cambio, irreductibles y tercos, no varían sus falsos esquemas mentales, sea por convicción, o por orgullo. Si es por convicción, estamos frente aun hombre equivocado, infantilmente engañado. Este tipo de fanático aparece ante nuestros ojos como un sujeto dogmático, pero ingenuo. Terco y crédulo de historias fantásticas que sigue con deleite, ávido de creer, de aferrarse a su “verdad”; se trata entonces de un hombre imaginativo que lee historias increíbles, que da pábulo a sus fantasías. Este tipo de fanático es susceptible de cambio. Existen abundantes ejemplos: ex creyentes, decepcionados amantes, ex hinchas de futbol, desilusionados comunistas, ex creyentes de utopías redentoras, etc.
Sin embargo, el peor de los fanáticos es el que comprende que sus argumentos son falaces, sabe que sus ideas son endebles, que su posición ideológica es vulnerable. Este fanático admite íntimamente que está equivocado, conoce que defiende una causa ideológica injusta. Pero… aun así se aferra desesperadamente a sus ridículas ideas, a sus fantasiosas elucubraciones. ¿Por qué?, la respuesta no es sencilla. Se trata de un tipo orgulloso, vehemente, de temperamento apasionado y con una convicción que linda con la paranoia.
En los últimos años, en la ciudad de Tacna, estamos asistiendo a un aumento del antisemitismo, a una incitación a la violencia racial y religiosa. El odio contra los judíos, los masones, los homosexuales y los comunistas es permanente. Es un odio visceral, un odio fanático. Esto es muy peligroso, pues en Venezuela, del discurso de Chávez incitando al odio contra los judíos se llegó al ataque directo a una sinagoga. Este es el inicio de un proceso de incitación a la violencia: primero son las ideas de odio y luego vienen los ataques físicos llenos de odio. Primero se dice: “los homosexuales, los judíos y los masones son malditos” y luego se arrojan piedras contra ellos. La historia está llena de ejemplos sobre ello. Nunca las ideas de odio son inofensivas. Siempre llevan su carga de potencial violencia.
La psicología ha demostrado que las ideas y los esquemas mentales influyen en las emociones. Las personas que creen firmemente que “los homosexuales”, los “masones”, los “judíos” son desalmados, ruines, infames, ladrones o pérfidos, tienen más probabilidad de efectuar ataques directos contra estos grupos. Para atacar violentamente a los “otros” se debe creer firmemente que los “otros” lo merecen. De esta manera el agresor encuentra alivio a sus sentimientos de culpa. Recuérdese que el dominio de la mente fue prioridad en los gobiernos totalitarios, fascistas y muy especialmente en el gobierno nazi. En Alemania nazi hasta a los niños se les enseñaba a “amar a Hitler por sobre todas las cosas” y a odiar “al enemigo judío”.
Esta es la primera fase de los grandes genocidios. El español conquistador debía estar convencido que el indígena americano era una especie subhumana, sólo así podía infringirle maltrato sin sentirse culpable, El esclavista debía estar convencido que el esclavo era inferior a él, solo así lo podía tratar como una “cosa” y no como humano. Los últimos genocidios ocurridos en Ruanda, en Bosnia, en Kosovo, nos ilustran acerca de la gravedad de la penetración ideológica del odio en las mentes de la gente. La inserción del odio en la psicología de la gente, la difusión del odio ideológico, ese es el primer paso; de allí al ataque directo, al asesinato, hay un paso muy estrecho.
En Tacna hay signos preocupantes del avance del odio racial y sectario. A un profesor universitario que previene a sus estudiantes de no caer en el odio étnico y religioso, que denuncia la gravedad del genocidio nazi en toda su magnitud, que contribuye a educar en la tolerancia y en el amor y que les previene acerca de la incitación al odio en ciertos medios de comunicación; a dicho profesor le atacan de modo cobarde y anónimo, utilizando un lenguaje tan violento y calumniador. Le difaman, le insultan con un odio que hace presagiar más violencia. Lo tristemente paradójico es que quienes le atacan desde un impreso panfletario se autodenominan “cristianos” y “nacionalistas” (lo último es todavía más contradictorio, pues estos fanáticos tacneños idolatran a un líder alemán y no a un auténtico líder peruano).
Estamos avisados, el aumento del veneno ideológico, sectario y religioso aumenta en Tacna, no hacer nada sólo contribuye a que los fanáticos se envalentonen gracias a la actitud pasiva de los que auténticamente amamos la tolerancia, el respeto mutuo y la libertad.

EL TRIUNFO DE LA RAZON

La verdad ha triunfado sobre la mentira, la razón se ha impuesto al fanatismo, el amor le ha ganado al odio. Después de 13 años de soportar discursos llenos de mentiras y de odio expresados a través de programas radiales, panfletos impresos, semanarios de dudosa moralidad y en publicaciones en internet; esta semana, por fin, el líder fundador de FREDECONSA (ahora movimiento INCA) ha negado la autoría de aquella intensa campaña del odio contra los judíos que Tacna soportó, algunas veces con indiferencia, otras con preocupación, durante tantos años. Sin embargo, como las evidencias en su contra eran abrumadoras, como no podía negar que durante años adoctrinó a muchos niños y adolescentes en el odio fanático hacia los judíos y en el culto hacia Hitler (el más grande genocida que la historia de la humanidad ha conocido), esta semana pidió perdón - usando las ondas de Radio Programas del Perú - a los judíos del mundo a través de la comunidad judía peruana. Con esta solicitud de perdón, con este arrepentimiento, con este cambio de actitud y de pensamiento, el líder de FREDECONSA ha causado una inmensa alegría en quienes nos preocupaba el cariz que iba tomando el neonazismo en Tacna. Pero también ha provocado un “terremoto” en las conciencias de tantos jóvenes ilusos e inocentes que por ignorancia e inmadurez empezaban a abrazar la ideología nazi. Jóvenes a quienes Ricardo les decía frases como éstas: “Los judíos sionistas contaminan el ambiente y matan a 600 millones de personas en el mundo”, “los judíos sionistas han provocado el terremoto de Pisco con un rayo disparado por un satélite”, “los judíos sionistas implantarán a toda la humanidad un chip en la frente para controlar nuestras mentes y nuestras conductas”, “Abimael Guzmán es judío, pues su nombre Abimael es hebreo y su apellido no es Guzmán sino Grossmann”, “El APRA es un invento judío pues tiene como símbolo la estrella (de David) de cinco puntas”, “la democracia es una basura, es un invento judío”, “Hitler fue el más grande nacionalista de la Historia”, “ningún judío murió en manos del nazismo”•, “Los judíos son malditos, pertenecen a una raza maldita” y para finalizar, una frase para la antología: “Jesucristo fue nazi, pues él también odiaba a los judíos”. Como era de suponer, los cientos de jóvenes que extasiados escuchaba o leían estas frases las incorporaron en su temprano sistema de pensamiento, en su precoz cosmovisión del mundo. El líder de FREDECONSA elaboró una lista de judíos peruanos (entre quienes se encontraban Gustavo Bueno, David Fischmann, Abraham Levi, etc.) para que, según él, los reconozcamos y los señalemos como enemigos del Perú. Les hizo creer que los judíos pertenecían a una raza maldita, violenta y dispuesta a robar a toda la humanidad.
El líder de FREDECONSA (y del Movimiento INCA) ha pedido perdón a la comunidad judía peruana. Ese gesto del fundador de FREDECONSA nos tranquiliza y nos alivia, aunque para sus pocos seguidores debe haber significado una gran sorpresa, confusión y en sus cercanos colaboradores (entre ellos muchos jóvenes universitarios) una profunda decepción.
Para algunos esta negación del líder de FREDECONSA ante IDL –Reporteros y su posterior arrepentimiento es motivo de alegría y de alivio, pues por fin la razón venció al fanatismo y él, como individuo inteligente, supo que no podía ir más allá con una ideología neonazi en Tacna. Sin embargo, hay otros, especialmente sus jóvenes seguidores, que deben estar experimentando una profunda confusión al escuchar a su líder e ideólogo arrepentirse de su anterior doctrina y negar ser el autor intelectual de propalar un sistema ideológico que pertenecía al siglo pasado y que actualmente solo lo profesan los “cabezas rapadas” (skinhead), los barristas violentos, los supremacistas raciales europeos y norteamericanos (entre quienes se encuentra, por ejemplo, Charles Mason, líder de una secta asesina quien lleva una esvástica nazi tatuada en la frente).
El cambio de postura ideológica de Ricardo De Spirito significa que al fin se dio cuenta que el odio no construye, que no es causa de bienestar humano, que no lleva paz a los hogares de Tacna. Los demócratas damos la bienvenida a los antes neonazis tacneños a vivir en una comunidad que respeta la tolerancia, valora la verdad histórica, enaltece la razón. Arrepentirse no es vergonzoso, pedir perdón es un gesto de personas decentes. La democracia liberal (que Hitler odiaba más que a nada) valora la tolerancia y el respeto al prójimo sin distinción de raza, credo, estatus económico y posición política. Esta democracia les da la oportunidad a todos (incluidos los ex neonazis) de participar, de ser escuchado, de elegir y ser elegido como representante de una comunidad.
Confiamos que este artículo no sea respondido con diatribas e insultos anónimos en un semanario que ha servido de plataforma para la calumnia. Esperamos los demócratas que la respuesta a este artículo, que expresa sentimientos de sorpresa, confusión pero también de complacencia, no sea la de llamar a su autor: “chileno sionista, espía chileno”. Pues así se demostraría que el cambio de actitud no ha sido real, profundo, que sólo fue una pose, un retroceso táctico e hipócrita.
Mi mensaje a los jóvenes estudiantes: abracen una ideología que predique la paz, que sea constructiva, que respete a toda humanidad, que sea tolerante con el diferente. Que los neonazis tacneños (deben ser ya unos pocos) replanteen su ideología perversa. Confío que nunca más jóvenes de ascendencia aymara y quechua vuelvan a asimilar una ideología extranjera que enalteció la supuesta supremacía de la raza blanca, que formuló una doctrina racista, fanática y profundamente violenta.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA MEDICINA Y LOS CRIMENES NAZIS

La medicina en el Nazismo, sin ética y moral


La investigación biomédica en la Alemania pre-nazi era considerada como la más avanzada del mundo, no sólo en relación con sus propios frutos, sino también en sus reglamentos éticos. Sin embargo, la llegada al poder de Adolf Hitler invirtió radicalmente esta situación.

La investigación biomédica en la Alemania pre-nazi, al igual que sucedía en otros ámbitos de las disciplinas sanitarias, podría ser considerada como la más avanzada del momento, no sólo en relación con los propios frutos de sus diferentes líneas de trabajo, sino también en relación a las normas y reglamentos éticos y legales de protección de los sujetos de investigación. De hecho, el gran interés por parte del colectivo médico en materia de ética en investigación biomédica se puso de manifiesto con la promulgación por el Gobierno del Reich Prusiano, en 1900, de una serie de normas éticas relativas a la experimentación en humanos con nuevas herramientas terapéuticas, tras el escándalo del denominado “caso Neisser”, en el que se emplearon prostitutas para investigar una vacuna contra la sífilis, sin ser informadas y sin su consentimiento.

Posteriormente, en 1931, el Ministerio del Interior del Reich dictó unas Directrices para Nuevas Terapias y Experimentación en Humanos donde se recogía la doctrina legal del consentimiento informado, prohibiéndose la experimentación con moribundos y con necesitados económicos o sociales. Sin embargo, la llegada al poder del partido de Adolf Hitler abortó radicalmente este desarrollo ético, invirtiendo completamente los principios básicos del respeto a los sujetos participantes en investigaciones médicas. Es más, esta herramienta de progreso se transformó en un perverso sistema de represión, en el que se vieron inmersos un gran número de profesionales sanitarios, que acabaron siendo copartícipes de numerosos abusos cometidos en relación con la investigación médica.

Además de las implicaciones del colectivo médico en los programas de esterilización y eutanasia, la más preocupante expresión de la conexión entre la comunidad médica y la tragedia nazi fue el empleo forzado de seres humanos como material de investigación y de laboratorio, no sólo en los nefastos campos de exterminio, sino en los propios hospitales y universidades, llegando incluso, en algunas ocasiones, a explotar los cuerpos después de la muerte.

Empleo forzado de seres humanos para investigación

Entre los candidatos a ser reclutados para tales atrocidades se encontraban, además de los judíos, otros colectivos étnicos o sociales desahuciados, como gitanos, eslavos, homosexuales y, por supuesto, los discapacitados físicos y psíquicos. En relación con estos últimos, algunos de los responsables de estos actos, según recoge Seidelman, los justificaban de la siguiente forma: “Si los enfermos tienen que morir en cualquier caso, a causa de la valoración pericial de uno de mis colegas, ¿por qué no utilizarlos en vida o tras su ejecución para investigar?”.

Aunque menos conocidas que otros proyectos de investigación realizados en otros ámbitos de la medicina, relataremos, a modo de ejemplo, dos investigaciones neuropsiquiátricas que han podido ser relativamente bien documentadas. Una de ellas es un amplio proyecto de investigación sobre diversas formas de retraso mental y epilepsia realizado bajo la dirección de Carl Schneider (catedrático de Psiquiatría en Heidelberg), cuyo desarrollo pasaba por la evaluación y el estudio exhaustivo, a largo plazo, de los pacientes en vida, tanto desde la perspectiva neuropsicológica como fisiológica y terapéutica, y la coronación de la investigación, posteriormente, mediante el estudio anatomopatológico de sus cerebros, después de someterlos al Programa de Eutanasia.

La correspondencia de Schneider ha permitido mostrar su gran interés por obtener el visto bueno de los evaluadores de la Operación T4, y hay constancia de que, al menos, se analizaron 194 cerebros en su departamento. En el proyecto, el profesor Julius Hallervorden, subdirector del Kaiser-Wilhelm Institut para Investigación Cerebral de Berlín-Buch, se habría personado en uno de los centros de eutanasia adscritos a su jurisdicción (el del asilo de Brandenburg) para coordinar la extracción de los cerebros de pacientes recién ejecutados, y dado que conocía los diagnósticos de los enfermos antes de su ejecución, podía elegir los cerebros que fueran de interés para sus investigaciones.

“Material maravilloso”: 500 cerebros de asesinados

En un informe del Combined Intelligence Operative Subcommittee (CIOS), documento catalogado como L-170 aportado en el Juicio de Nüremberg contra los médicos nazis, se especifica que el “Dr. Hallervorden obtuvo 500 cerebros de los centros de exterminio de pacientes mentales. Estos pacientes fueron asesinados en varias instituciones mediante la inhalación de monóxido de carbono”. En sus declaraciones, Hallervorden comentó que “los cerebros constituían un material maravilloso; preciosos defectos mentales, malformaciones y enfermedades infantiles tempranas”. Sin embargo, siguiendo una forma de proceder habitual entre gran parte de la clase médica alemana, apuntaba en relación con el material utilizado: “... de donde ellos procedían [los cerebros] y como llegaban a mí no era realmente un asunto de mi incumbencia”.

Afortunadamente, muchos de estos proyectos hubieron de suspenderse, ya que tras la derrota alemana de Stalingrado la mayor parte de los médicos que participaban en los mismos fueron llamados a filas. Sin embargo, quedó patente que muchos médicos alemanes habían abandonado sus deberes para con sus pacientes y habían renunciado al juramento ético inherente a su profesión. A pesar de esto, y aunque algunos responsables de estos proyectos no pudieron asimilar su culpa, como Schneider, que acabó suicidándose tras finalizar la guerra, otros continuaron con su actividad clínica, como Hallervorden, quien continuó con su puesto de subdirector del Instituto de investigación berlinés. Es más, tras finalizar la guerra, publicó numerosos trabajos científicos basados en los materiales obtenidos durante los oscuros años de la Acción T4, como los referentes al efecto del monóxido de carbono en el desarrollo cerebral de los fetos.

Con respecto al uso de prisioneros sanos, los reprobables experimentos humanos realizados por los médicos nazis fueron más habituales, y mejor documentados y conocidos actualmente, en ciertos ámbitos de la medicina, como la genética, la ginecología, la cirugía o la traumatología. Baste recordar los experimentos por los que fueron juzgados algunos médicos en Nüremberg, como ensayos de congelación, inoculación de bacilos de la tuberculosis, amputación de miembros, esterilizaciones quirúrgicas sin anestesia, etc.
El papel de la industria químico-farmacéutica

Sin embargo, los prisioneros de los campos de concentración constituyeron, asimismo, la principal fuente de reclutamiento para los estudios farmacológicos y en ellos jugaron un destacado papel otros sectores del sistema sanitario del régimen nazi, fundamentalmente la industria químico-farmacéutica, que ha sido vinculada también a los programas de investigación médica y de exterminio sistemático en dichos “campos dela muerte”, donde pudo ensayar prácticamente sin trabas sus agentes farmacológicos.

Al inicio de la II Guerra Mundial, en 1939, I.G. Farben (Interessen- Gemeinschaft Farbenindustrie AG), un conglomerado de compañías fundado en 1925 y que prácticamente monopolizaba la industria farmacéutica alemana, era ya el mayor imperio químico-industrial del mundo. El vínculo entre esta corporación y la jerarquía nazi era tan estrecho que tras las continuas invasiones de los países vecinos por parte de la Wehrmacht, I.G. Farben se fue “anexionando” las principales compañías químicas de los territorios ocupados, actuando, en palabras de Borkin como “un chacal tras el león hitleriano”.

Durante el conflicto bélico, I.G. Farben se vio involucrada en numerosos episodios relacionados con actividades criminales del ejecutivo nazi, incluyendo el empleo de mano de obra esclava en las instalaciones construidas en las inmediaciones de los campos de concentración, como la de Monowitz, en la inmediaciones de Auschwitz. Además, en este campo ensayó distintas sustancias farmacológicas, como derivados sulfamídicos, arsenicales y otras preparaciones cuya composición no se conoce exactamente (B-1012, B-1034, 3382 o Rutenol, 3582 o Akridin), generalmente para el tratamiento de enfermedades infecciosas como el tifus, erisipela, escarlatina, diarreas paratifoideas, etc., que previamente inducían en los sujetos de estudio y que solían finalizar con unas elevadísimas tasas de mortalidad.

Amoralidad y degradación ética

Entre los responsables de estos proyectos farmacológicos se encontraban ex-científicos de I.G. Farben, como el comandante médico de las Schutzstaffel (SS) Helmuth Vetter, o médicos de los campos de exterminio, como el célebre e infame Joseph Mengele, aunque el ideólogo y máximo responsable de la mayor parte de los experimentos médicos realizados en los diferentes campos de concentración fue Joachim Mrugowsky, coronel-director del Instituto Central de Higiene de las Waffen SS y profesor asociado de la Universidad de Berlín: experimentos con vacunas del tifus, con edemas gaseosos y con inyecciones letales fenólicas en Buchenwald; con diferentes venenos en Sachsenhausen; con sulfanilamidas en Ravensbrück; y con el uso generalizado del gas Zyklon-B en Auschwitz. Por otro lado, en el campo de Buchenwald se estudiaron los efectos de la administración conjunta de metanfetamina y fenobarbital, las propiedades anestésicas de la administración de hexobarbital sódico e hidrato de cloral en intervenciones quirúrgicas a sujetos sanos, y se recurrió a las inyecciones letales de apomorfina.

Una prueba del nivel de amoralidad y degradación ética del entorno sanitario del régimen nazi se puede obtener de una carta encontrada en los archivos del campo de Auschwitz, que reflejaba la correspondencia entre su comandante y determinados departamentos de la compañía I.G. Farben. Estos últimos solicitaban la compra de prisioneras para un proyecto de investigación con un fármaco hipnótico: “Nosotros necesitamos unas 150 mujeres en el mejor estado de salud posible... Confirmamos su respuesta positiva, pero consideramos que el precio de 200 marcos por mujer es demasiado alto. Nosotros proponemos pagar no más de 170 marcos por mujer... Los experimentos fueron realizados. Todas las personas murieron. Necesitamos lo más pronto posible un nuevo envío...” (CGBG).

Muchas de estas actividades fueron conocidas gracias a la celebración, entre 1945 y 1949, en la ciudad alemana de Nüremberg, de los famosos juicios contra los dirigentes del régimen nacionalsocialista alemán y otros criminales de guerra nazis por parte de un Tribunal Militar Internacional. Precisamente, en el denominado Juicio a los Médicos (United States of America vs. Karl Brandt, et al.) se condenó a muerte a algunos de los participantes en las atrocidades experimentales comentadas previamente, como Mrugowsky y Waldemar Hoven.

Evadir la acción de la justicia

Sin embargo, otros lograron evadir la acción de la justicia, como el propio Mengele, quien escapó a América del Sur, llegando a fallecer de muerte natural. El mismo año que finalizó este Juicio se inició otro (en agosto de 1947) en la misma sede de Nüremberg (United States of America vs. Carl Krauch, et al.), popularmente conocido como IG Farben Trial, en el que se procesó a 24 directivos y científicos de dicha corporación químico-farmacéutica también por “crímenes contra la Humanidad” (experimentos con prisioneros, uso de trabajadores esclavos, maltrato, tortura y asesinato de prisioneros, etc.), entre otros delitos (planificación y preparación para la guerra e invasión de otros países). Las condenas, en este caso, fueron bastante más benévolas (13 fueron declarados inocentes y el resto condenados a penas comprendidas entre 6 meses y 8 años de prisión) en parte debido a la escasez de pruebas incriminatorias documentales, pues desde septiembre de 1944 y ante el avance de las tropas aliadas se puso en marcha un operativo de destrucción de todos los archivos comprometedores de la corporación.

En respuesta a las atrocidades cometidas por los médicos y científicos nazis en materia de investigación humana, reveladas durante el transcurso de los juicios de Nüremberg, surgió el primer código internacional de ética para la investigación con seres humanos, el Código de Nüremberg, bajo el precepto hipocrático primum non nocere. Este Código, orientado a impedir cualquier repetición de la tragedia, puesta de manifiesto por ataques directos a los derechos y al bienestar de las personas, fue publicado el 19 de agosto de 1947, estableciendo las normas para llevar a cabo experimentos con seres humanos e incidiendo especialmente en la obtención del consentimiento voluntario del sujeto motivo de investigación.

En cualquier caso, las aportaciones reales para el avance de la ciencia médica de todos los programas de investigación basados en el crimen de Estado durante el período nacionalsocialista fueron prácticamente nulas, o como diría Leo T. Alexander, uno de los asesores médicos norteamericanos de la acusación contra los responsables de estas prácticas e inspirador del Código de Nüremberg: “el resultado fue un significativo avance para la ciencia del asesinato o ktenología”.


Un importante sector de la medicina alemana se vio involucrado directamente en una fanática y falsa noción de ciencia racial y “eugenésica”, acoplada profundamente a una ideología de marcado carácter racista que acabó con el programa de exterminio generalizado.
Con la ascensión al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP), el enorme prestigio internacional de que gozaba la medicina alemana se vio bruscamente truncado. De hecho, los sucesivos gobiernos del Partido Nazi fueron generando un perverso sistema de destrucción de la conciencia social que, en su vertiente sanitaria, supuso la institucionalización de conductas criminales en materia de salud pública e higiene racial, y en cuya red se vieron involucrados un gran número de profesionales de la medicina, desde médicos generales hasta especialistas, como ginecólogos, cirujanos, pediatras psiquiatras.
Cuando en la primavera de 1933 Adolf Hitler alcanzó la presidencia en Alemania comenzó a poner en marcha, siguiendo las promesas electorales que le elevaron al poder, políticas racistas en defensa de una “raza superior” en cuya confección estuvieron presentes determinados sectores de la medicina alemana. Entre las primeras de estas leyes se encontraba la Ley para la Prevención de las Enfermedades Hereditarias de la Descendencia (Gesetz zur Verhütung Erkrankung Nachwuchses), más conocida como Acta de Esterilización, promulgada el 14 de julio de 1933. Esta normativa permitía, a instancias de un tribunal compuesto por dos médicos y un juez, la esterilización obligatoria de sujetos (Erbgesundheitsgesetz) diagnosticados de debilidad mental congénita, esquizofrenia, “locura circular” (psicosis maníaco-depresiva), epilepsia hereditaria, baile de “San Vito” hereditario (corea de Huntington), ceguera y sordera congénitas, pronunciadas malformaciones corporales de carácter hereditario, alcoholismo crónico grave, etc.
Esta ley fue aplicada junto con la Gesetz Gegen Gefährliche Gewohnheits Verbrecher o Acta contra Criminales Peligrosos, que tenía el mismo fin y utilizaba los mismos medios. Las esterilizaciones comenzaron en 1934 y, en la práctica, terminaron con el comienzo de la II Guerra Mundial, con un saldo final de unas 350.000 personas esterilizadas (0,5% de la población total). Como señaló Peters, “de la esterilización forzada al Holocausto sólo había un paso”.

Eliminar una generación

El propósito final de estas y otras leyes (la Ley de Protección de la Salud Hereditaria del Pueblo Alemán y la Ley de Salud Marital, más conocidas como Leyes de Nüremberg) era eliminar a una generación completa de sujetos con deficiencias genéticas a fin de “depurar” el banco de genes y mejorar la “raza germana”. Los beneficios que se obtendrían con la aplicación de las leyes basadas en planteamientos eugenésicos fueron ampliamente difundidos en contundentes campañas publicitarias por la eficiente maquinaria de propaganda del III Reich.
Uno de los principales promotores del Acta de Esterilización fue el presidente de la Asociación para la Higiene Mental y Racial, y posteriormente presidente de la Asociación Alemana de Psiquiatría y Neurología, Prof. Ernst Rüdin, quien, bajo el auspicio del Ministerio del Interior, organizó una serie de cursos y seminarios dirigidos a los médicos con el objetivo de prepararlos e implicarlos en la aplicación de las leyes que el gobierno estaba promulgando para el “tratamiento” de las enfermedades hereditarias y la “higiene racial”.
La actividad propagandística del ejecutivo nazi fue tremendamente eficaz como herramienta de perversión de la conciencia y la opinión pública. En líneas generales, un importante sector de la medicina alemana se vio involucrado directamente en esta fanática y falsa noción de ciencia racial y “eugenésica”, acoplada profundamente a una ideología de marcado carácter racista que acabó con el programa de exterminio generalizado o, como algunos autores lo han calificado, “la medicalización del antisemitismo”. De hecho, la Asociación Médica Alemana, en su revista oficial, no sólo no se opuso al desarrollo de estas leyes sino que las alabó abiertamente.

Operación T4

Con el antecedente previo que supuso el establecimiento de las Leyes de Nüremberg y ante la inminencia del inicio de la Referentes históricos guerra (que precisaría liberar miles de camas hospitalarias para atender a los soldados heridos), Hitler firmó, el 1 de septiembre de 1939, un decreto preparado por diez asesores, incluidos entre ellos Leonardo Conti, secretario de Salud del Ministerio del Interior, y Hans Heinrich Lammers, director de la Cancillería del Reich, que fue aplicado a partir de ese mismo día, fecha de inicio de la II Guerra Mundial. En este documento se especificaba que “a pacientes incurables, después de una valoración crítica del estado de su enfermedad, les fuera permitida una muerte eutanásica”. Este decreto constituyó la base del Programa para la Eutanasia, Gnadentod (“muerte caritativa”), conocido popularmente como Operación T4 o Acción T4, debido a la localización de su oficina administrativa en el número 4 de la Tiergartenstrasse de Berlín, y supuso el inicio del exterminio en masa de pacientes con “deficiencias” o patologías mentales. Hay que tener presente, en este sentido, que los enfermos mentales eran considerados, incluso en textos científicos de la época, como seres inferiores (minderwertig), llegando a ser calificados en algunos círculos médicos como “conchas humanas vacías” (Leere Menschenhülsen) o “vidas que no merecen la pena vivirse” (Lebesunwertes Leebn).
La supervisión y desarrollo del Programa para la Eutanasia se encargó al reichsleiter Philip Bouhler, jefe de la Cancillería del Führer, y la dirección operativa a Karl Brandt, médico personal de Hitler, aunque gozó de la asesoría de algunos prestigiosos psiquiatras, como los profesores Paul Nitsche, Werner Heyde y Friedrich Mennecke. Siguiendo órdenes, todos los directores de hospitales psiquiátricos de Alemania fueron convocados en Berlín e informados sobre los procedimientos relativos al funcionamiento de este Programa, que se iniciaba con el envío de cuestionarios a todas las instituciones psiquiátricas, que debían ser cumplimentados para cada enfermo y devueltos para su estudio por un comité de expertos, integrado por 54 prestigiosos psiquiatras, que revisaban y valoraban los cuestionarios remitidos.
Si tras la valoración del caso se decidía que el paciente era un candidato al Programa de Eutanasia se marcaba el cuestionario con una X. Pronto surgió el término popular Kreuzelschreiber (escritores de X) para designar a este grupo y, por extensión, a una parte del colectivo psiquiátrico. Una vez decidida la muerte de un paciente, se le trasladaba a uno de los seis centros regionales de exterminio (Brandenburg, Bernburg, Hartheim, Grafeneck, Sonnenstein y Hadamar) distribuidos por todo el Reich, algunos de ellos integrados dentro de instituciones psiquiátricas, donde eran asesinados mediante la intoxicación con monóxido de carbono (método testado por Brandt en el Hospital Psiquiátrico de Brandenburg), incinerándose rápidamente los cuerpos en hornos crematorios.


Cartas de condolencia
Esta práctica sirvió de modelo para la posterior puesta en marcha de la denominada “Solución Final” del caso judío (Endlösung der Judenfrage). Este modus operandi de la Acción T4 entroncaba con los planteamientos de la típica y controvertida burocracia nacionalsocialista, pues mientras miles de prisioneros eran asesinados en los campos de concentración sin formalidad administrativa ninguna, a los sujetos concernidos en esta operación se les examinaba para conocer sus aptitudes, elaborándose un expediente para cada uno de ellos. Incluso, a posteriori, los médicos responsables de la asistencia de estos pacientes firmaban una carta de condolencia para los familiares (Trostbrief), elaborada en un departamento específico para ello, y falsificaban los certificados de fallecimiento, atribuyendo la muerte a causas naturales.
Del mismo modo, incluso con anterioridad a la firma de este Programa, se introdujo la obligatoriedad a los médicos alemanes de informar sobre “neonatos malformados” o “idiotas”. El estudio de estos niños afectos de enfermedades supuestamente incurables correspondía a una comisión especial integrada por dos catedráticos de pediatría y un médico de la organización T4 que decidían si estos niños eran o no “condenados”. Se ha estimado que por esta vía se llegó a asesinar, hasta 1945, a unos 5.000 niños.
La Acción T4 fue posteriormente implementada para abarcar un mayor espectro de sujetos no aptos para la sociedad o que pudieran suponer una amenaza pública (primero, delincuentes o sujetos con comportamiento antisocial, para finalmente englobar a prostitutas, vagabundos u homosexuales). El Programa se expandió también, eventualmente, a prisioneros de los campos de concentración y de los países ocupados (Operación 14f13). Los asesinatos se realizaban en los asilos y especialmente en los hospitales organizados para este fin, convirtiéndose en parte de la rutina hospitalaria de esas instituciones. En total, se estima que la Operación T4, en cuyo núcleo siempre se situaba personal sanitario, acabó con la vida de más de 200.000 sujetos, entre ellos 73.000 pacientes psiquiátricos.

Eutanasia discreta

Dos años después de su inicio, el 24 de agosto de 1941, la Acción T4 fue suspendida, debido a las protestas populares dirigidas, fundamentalmente, por el obispo católico de Münster, Clemens Graf von Galen, y a la concentración de esfuerzos en la guerra contra la Unión Soviética, aunque esto no supusiese un cese de los asesinatos, que continuaron de forma furtiva, lejos de la vista de la opinión pública. Estos procedimientos, llevados a cabo en las mismas instituciones sanitarias donde los pacientes estaban ingresados, han sido calificados como “eutanasia discreta”. Los pacientes eran asesinados mediante la reducción al mínimo de las raciones alimentarias, que quedaron prácticamente limitadas a verduras cocidas (dieta E) o cancelando la calefacción de los hospitales en invierno. En algunos centros, los médicos, psiquiatras y enfermeros aceleraban la muerte de los pacientes mediante la administración prolongada de dosis bajas de barbitúricos, con lo que se conseguía una neumonía terminal, o con una inyección intravenosa letal de varios fármacos, como opiáceos y escopolamina. En esta segunda fase de eutanasia discreta se ha estimado que pudieron ser asesinados unos 110.000 pacientes.

Tras el final de la II Guerra Mundial, un Tribunal Militar Internacional integrado por jueces de los 4 países aliados juzgó en la ciudad de Nüremberg a antiguos líderes nazis. En uno de estos juicios se imputó a 3 oficiales y 20 médicos bajo la acusación, entre otros cargos, de “crímenes contra la Humanidad” (United States of America vs. Karl Brandt, et al.); el Tribunal condenó a muerte, el 20 de agosto de 1947, a 7 de los acusados (incluido Karl Brandt), 9 fueron sentenciados a penas de prisión y los otros 7 fueron absueltos. No obstante, en relación con los programas de eutanasia y salud mental, a pesar de que 3 de los condenados estaban relacionados directamente con ellos, los máximos responsables de los mismos se suicidaron previamente, como Bouhler, Conti o Carl Schneider, y otros, como Nitsche, fueron ejecutados por las tropas soviéticas.
Aunque sería injusto generalizar, tratando de involucrar a todos los médicos alemanes de la época en las prácticas ilícitas y criminales del régimen nazi, es preciso preguntarse por el motivo del gran apoyo del estamento médico a dichas políticas; no hay que olvidar, en este sentido, que durante un determinado período del III Reich, hasta el 45% de los médicos alemanes llegaron a ingresar en el Partido Nazi y que ninguna otra profesión alcanzó estas cifras de afiliación política.

Entusiasmo inicial generalizado

En el marco de un cierto entusiasmo inicial generalizado, los médicos implicados en la aplicación de las leyes nazis, y los que pasivamente las aceptaron, argumentaban que la norma estaba concebida para el beneficio de la nación y no para el del paciente si se quería dejar un legado de salud a las generaciones venideras, lo que suponía la invocación de conceptos de naturaleza tan engañosa y coercitiva como los de “causa mayor” o “misión sagrada”.
Por otro lado, con el establecimiento de estas leyes, los ingresos económicos de los médicos alemanes se incrementaron de forma notoria, incentivos que podrían haber favorecido una cierta relajación de los principios éticos inherentes a la práctica médica. Algunos médicos creían también que por la ciencia todo estaba justificado, incluso los inhumanos experimentos cometidos durante la II Guerra Mundial en los campos de concentración; otros se autocontemplaban simplemente como patriotas y su actos los justificaban como si fueran acciones de guerra; también los había que estaban enfermizamente imbuidos por la perversa filosofía nazi; otros, de carácter más ambicioso, ejercían en los programas de exterminio como forma de promoción en sus carreras profesionales y académicas.
En cualquier caso, la implicación médica en el desarrollo y la implementación de los programas eugenésicos de exterminio era forzosamente necesaria y desvincularse completamente de esta maquinaria podía llegar a ser bastante difícil para muchos integrantes de este colectivo, sobre todo en una atmósfera recreada alrededor del miedo colectivo.

¿POR QUE EL POLLO CRUZO LA CALLE?

¿POR QUE EL POLLO CRUZO LA CALLE?

El siguiente texto es tan antiguo como la Biblia misma, pero a diferencia de esta, este tiene un poco mas de credibilidad, pues esta cargado de opiniones tan filosóficas y tan profundas como las obras de los aquí mencionados, este texto es universal y cada vez se le van añadiendo más y más personajes, esta es nuestra humilde lista y nuestra contribución con el mundo libre.

PROFESOR DE PRIMARIA: Porque quería llegar al otro lado.
PROFESOR DE SECUNDARIA: Aunque se los explique, queridas bestias, no podrán entenderlo.
PROFESOR DE FACULTAD: Para saber por qué el pollo cruzó la carretera (tema que se incluirá en el parcial de mañana), lean los apuntes desde la página 2 a la 3050.
BUDA: Preguntar eso niega tu propia naturaleza de pollo.
MOISÉS: Y Dios bajó de los cielos y le dijo al pollo... "Cruza la carretera". Y el pollo cruzó la carretera y todos se regocijaron.
LA BIBLIA: Y Dios ordeno al pollo cruzar la calle, el pollo cruzo la calle y vio que era bueno.
SÓCRATES: ¿Sabes qué es un pollo?.
PLATÓN: Porque buscaba salir de la caverna.
ARISTÓTELES: Está en la naturaleza de los pollos cruzar la carretera.
HIPÓCRATES: Debido a un exceso de humores en sus páncreas.
SANTO TOMÁS: Para descubrir la esencia y existencia de la carretera.
MAQUIAVELO: La cuestión es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quién le importa por qué? El fin de cruzar la carretera justifica cualquier medio.
CRISTÓBAL COLÓN: Para ir donde ningún pollo ha estado antes.
DESCARTES: El pollo cruzó la carretera y luego existió.
HUME: Buscaba una experiencia sensible.
KANT: Porque quería descubrir más allá del fenómeno "neumo" de la carretera.
QUESNAY: Porque buscaba más tierra.
HUSSERL: Fenomenológicamente, el pollo debe descubrir el camino.
NITZSCHE: El pollo ha muerto... ¡Viva la carretera!.
HEGEL: Hay una relación dialéctica entre el pollo y la carretera.
ENGELS: ¿Por qué no cruzó el pollo la carretera?
KARL MARX: Era históricamente inevitable. Fue empujado por la lucha de clases aviar.
CAPTAIN KIRK: Para llegar a donde ningún otro pollo había llegado antes.
DARWIN: A lo largo de grandes períodos de tiempo los pollos han sido seleccionados naturalmente de modo que ahora tienen una disposición genética a cruzar carreteras.
ALBERT EINSTEIN: Si el pollo ha cruzado la carretera o la carretera se ha movido debajo del pollo depende de tu marco de referencia.
ANTONIO GRAMSCI: Para hacer la revolución cultural de la carretera.
SIGMUND FREUD: El hecho de que estés preocupado porque el pollo cruza la carretera revela tu inseguridad sexual.
HEINRICH RICKERT: Para hacer la hermenéutica de la carretera.
HEMINGWAY: Para morir. Bajo la lluvia.
BORGES: Porque salió del laberinto y no quiso meterse en las ruinas circulares.
HEIDEGGER: Porque está en el mundo y hubo una referencia significativa con la carretera... se le interponía en su camino.
JEAN PAUL SARTRE: Porque era libre.
LYOTARD: Porque la carretera es muy postmoderna.
MICHEL FOUCAULT: Para descubrir cual es la estructura del poder de la carretera.
ETA: La carretera representa a los vascos. El pollo cruzó a los vascos para pisotearlos y mantenerlos sometidos.
MARTIN LUTHER KING: Veo un mundo en el que todos los pollos serán libres de cruzar la carretera sin que sus motivos se pongan en cuestión.
RONALD REAGAN: Se me ha olvidado.
RICHARD NIXON: El pollo no cruzó la carretera. Repito: el pollo no cruzó la carretera.
SADDAM HUSSEIN: Fue un acto de rebelión no provocado y el que lancemos 50 toneladas de gas nervioso estuvo plenamente justificado.
BILL GATES: Acabo de lanzar el Pollo Office 2000 que no solo cruza carreteras sino que pone huevos archiva tus documentos importantes y encuadra tus cuentas.
ANDERSEN CONSULTING: La desregulación del lado de la carretera del pollo amenazaba su posición dominante en el mercado. El pollo se enfrentaba a importantes retos para crear y desarrollar las competencias necesarias para encarar la competitividad del mercado. Andersen Consulting, en una relación de socio con el cliente, ayudó al pollo rediseñando su estrategia de distribución física y procesos de implantación. Empleando el método de integración avícola MIA, Andersen ayudó al pollo a emplear sus habilidades, metodología, conocimiento, capital y experiencias para alinear a los recursos humanos, procesos y tecnología del pollo en el apoyo de su estrategia global dentro de un marco de trabajo de Gestión de Programas. Andersen Consulting convocó un equipo multidisciplinar de analistas de carreteras y los mejores pollos que, junto con consultores de Andersen con profundas habilidades en la industria del transporte, abordaron durante dos días una serie de reuniones al objeto de apalancar su capital personal de conocimiento (tanto explícito como implícito) y de permitirles obtener sinergías entre sí para conseguir las metas implícitas de la entrega y diseño exitoso e implementando un marco de valores de empresa a través del continuo de procesos avícolas. Las reuniones se mantuvieron en un entorno de alto impacto que estaba estratégicamente situado centrado en la industria y elaborando un mensaje consistente claro y único frente al mercado alineado con la misión, visión y valores principales del pollo. Esto condujo a la creación de una solución integradora de negocio total. Andersen Consulting ayudó a que el cambio del pollo fuese más exitoso.
GALILEO: Y sin embargo, cruza.
LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGIA: La razón está en vosotros, pero no la conocéis todavía. Mediante un módico pago de $1.500, más el alquiler de un detector de mentiras, le haremos una análisis psicológico que nos permitirá descubrir la razón.
BILL CLINTON: Juro sobre la constitución que no ha pasado nada entre el pollo y yo.
ZEN: El pollo puede cruzar la carretera en vano, pero solo el Maestro conoce el ruido de su sombra detrás de la pared.
STALIN: Hay que fusilar al pollo inmediatamente, y también a los testigos de la escena y a 10 personas más escogidas al azar por no haber impedido este acto subversivo.
GEORGE W. BUSH: El hecho de que el pollo haya cruzado la carretera con toda impunidad a pesar de las resoluciones de la ONU representa un grave ataque a la democracia, la justicia y la libertad. Esto prueba, sin ninguna duda, que teníamos que haber bombardeado esta carretera hace tiempo. Con el objetivo de garantizar la paz en esa región, y para evitar que los valores que defendemos sean otra vez atacados por este tipo de terrorismo, el gobierno de los Estados Unidos de América ha decidido enviar 17 portaaviones, 46 destructores y 154 fragatas, con el apoyo desde tierra de 243.000 soldados de infantería y por el aire de 846 bombarderos, que tendrán por misión, en nombre de la libertad y de la democracia, el eliminar todo asomo de vida en los gallineros a 5.000 Km. a la redonda, y después, asegurarse con unos disparos de mísiles muy precisos de que todo lo que parezca de lejos o de cerca un gallinero sea reducido a un montón de cenizas y no pueda nunca más desafiar a nuestra nación con su arrogancia. Hemos decidido también que después, ese país será generosamente dirigido por nuestro gobierno, que reconstruirá gallineros según las normas vigentes de seguridad, poniendo a su frente a un gallo elegido democráticamente por el embajador de los USA. Para financiar todas estas construcciones, nos conformaremos con el control absoluto de toda la producción de cereales de la región durante 30 años, sabiendo que los habitantes locales se beneficiarán de una tarifa preferente sobre una parte de la producción, a cambio de su total cooperación. En este nuevo país de justicia, paz y libertad, podemos asegurares que nunca más un pollo intentará cruzar una carretera, por la simple razón que no habrá mas carreteras y que los pollos no tendrán patas.
HITLER: ¿Un pollo cruzo la carretera?, APLASTADLO!!!
JOSE MARIA AZNAR: El pollo cruzo para unirse a la gran cruzada anti socialista por la gloria de Dios y de España.
JOSEP LUIS CAROD ROVIRA: El pollo cruzo la carretera para demostrar que somos una nación milenaria con un destino en lo universal y que los españoles no podrán impedir.
SABINO ARANA: Cruzo porque tenia un RH superior y quería volver con su gente.
JOSE LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO: El pollo cruzo para dialogar con los del otro lado, eso si, con talante.
MARIANO RAJOY: Hagamos una manifestación contra el cruce del pollo, un acto claramente anticonstitucional
LA INNOMBRABLE: El pollo debe pagar su respectivo canon por el uso de la calle.

Anónimo
ES BUENO SABER…

Por: Rafael Enrique Azócar Prado

ES BUENO SABER que el odio, la demagogia y la mentira no triunfan, que tarde o temprano la verdad se abre paso y que la pseudo erudición de la que hacen gala algunos falsos periodistas será vencida finalmente por la contundencia de los hechos, y por la verdad esclarecedora.
ES BUENO SABER que no es verdad que “los judíos sionistas nos colocarán un chip en la frente para controlar nuestra voluntad”. Una mentira de ese tamaño ni siquiera merecería destacarse, pero la menciono aquí para conocer la magnitud de la demagogia y la mentira.
ES BUENO SABER que no es verdad que “el terremoto de Pisco e Ica fue causado por un rayo disparado por un satélite sionista para destruir el Perú”. La verdad es que los terremotos son causados por fallas geológicas profundas y por movimiento de las placas tectónicas.
ES BUENO SABER que no es verdad que “los Masones liderados por Nicolás de Piérola traicionaron al Perú y entregaron nuestra patria a Chile”. La verdad simple y llana es que el más grande marino que haya dado nuestra nación, Don Miguel Grau Seminario fue masón (Ricardo Palma Soriano, gran tradicionalista, lo invitó a que lo acompañe a visitar a la R:.L:.S:. “Cruz Austral” N° 05 del puerto del Callao, en donde trabajó y profundizó sus conocimientos en la francmasonería).
ES BUENO SABER que Alfonso Ugarte, Francisco Bolognesi, Leoncio Prado y Andrés Avelino Cáceres (quien fue iniciado en la R:.L:.S:. "Concordia Universal" el 13 de junio de 1860), entre otros tantos héroes que dio nuestra patria en esa infausta guerra también fueron masones insignes y valerosos.
ES BUENO SABER que el mundo tiene hoy una población aproximada de 6,700 millones de personas, de las cuales sólo 13 millones son judíos, es decir el 0,19 % de la población mundial, pero su proporción en la lista de ganadores del Premio Nobel (en Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura, Economía y Paz) es de aproximadamente el 25%.
ES BUENO SABER que el más grande de los filósofos en la actualidad es un judío francés de origen sefardí, Edgar Morin es su nombre (cambió su nombre original Edgar Nahum por Edgar Morin por el antisemitismo que corroía la sociedad francesa durante la invasión alemana en la II guerra mundial). Este extraordinario filósofo del pensamiento complejo, autor de más de 50 publicaciones ha merecido el título de Doctor Honoris Causa por las Universidades de: Perugia, Italia; Palermo, Italia; Milán, Italia; Cosenza, Italia; Libre Bruxelles, Bélgica; Bruselas, Bélgica; Ginebra, Suiza; Odense, Dinamarca; Valencia, España; Natal, Brasil; João Pessoa, Brasil; Porto Alegre, Brasil; Tecnológica de La Paz, Bolivia; del Instituto Piaget, Lisboa; Veracruzana, Universidad de Guadalajara, México y Universidad Católica del Perú.
ES BUENO SABER que no es cierto que los judíos sólo se dedican a actividades comerciales y financieras, pues Charles Chaplin, Marcel Marceau, Félix Mendelssohn, Franz Kafka, Yehudi Menuhin, solo por citar a unos pocos de los más grandes artistas de todos los tiempos, tuvieron ascendencia judía. ¿Por qué se insiste en asociar lo judío con las finanzas únicamente? La respuesta no es ignorancia (sería un consuelo saberlo pues la ignorancia se cura con el estudio). La respuesta es el odio racial y religioso. Un odio inmenso, inconmensurable, destructor. Un odio que todo lo contamina, todo lo distorsiona, todo lo pervierte. Este odio es el origen de la mentira y de la demagogia.
ES BUENO SABER que en la ciudad de Lima han sido detenidos los miembros de un grupo neonazi que portaban armas ilegalmente y que hacían prácticas de tiro como preparación para llevar a cabo actos violentos contra algunos grupos sociales y minorías sexuales, étnicas, religiosas. Fue una excelente noticia pues puso en alerta a las autoridades universitarias y escolares acerca del peligro real que supone la presencia de estos grupos de jóvenes alienados que tienen como líder a quien ha sido considerado como el ser humano más perverso de todos los tiempos, me refiero a Adolfo Hitler.
ES BUENO SABER que en nuestra ciudad ha disminuido el culto a Hitler que venía creciendo peligrosamente hace algunos años. Pues los jóvenes que habían optado equivocadamente por ese camino de odio sin retorno tomaron conciencia que su ascendencia aymara y quechua les impedía moralmente admirar a este líder negativo que creía que “la raza aria” era superior a todos los demás pueblos de la tierra y que además repudiaba profundamente a los pueblos nativos indoamericanos.
ES MALO SABER que el autor de este artículo será llamado “monstruo”, “sodomita”, “traidor”, “espía chileno”, “judío”, “masón”, “homosexual”, “antiperuano”, etc. Su delito: difundir conocimiento objetivo, educar en la tolerancia y divulgar verdades incómodas a quienes predican el odio.

Dr. Rafael Enrique Azócar Prado

miércoles, 18 de febrero de 2009

EL RETORNO DEL VENENO IDEOLOGICO RACISTA

“Un fanático es un hombre ciego, que entra a una habitación oscura, que busca un gato, que no está allí y… lo encuentra”.
Anónimo
Este pensamiento se aplica perfectamente en el caso de los fanáticos de toda índole: políticos, religiosos, sectarios, deportivos, etc. En efecto, aun cuando existen razones en contra de sus argumentos, a pesar de las evidencias que demuestran que sus posiciones son erradas, los fanáticos se las arreglan para seguir insistiendo en su línea de pensamiento; se mantienen obstinados en la defensa de una argumentación falsa. Son renuentes al cambio, irreductibles y tercos, no varían sus falsos esquemas mentales, sea por convicción, o por orgullo. Si es por convicción, estamos frente aun hombre equivocado, infantilmente engañado. Este tipo de fanático aparece ante nuestros ojos como un sujeto dogmático, pero ingenuo. Terco y crédulo de historias fantásticas que sigue con deleite, ávido de creer, de aferrarse a su “verdad”; se trata entonces de un hombre imaginativo que lee historias increíbles, que da pábulo a sus fantasías. Este tipo de fanático es susceptible de cambio. Existen abundantes ejemplos: ex creyentes, decepcionados amantes, ex hinchas de futbol, desilusionados comunistas, ex creyentes de utopías redentoras, etc.
Sin embargo, el peor de los fanáticos es el que comprende que sus argumentos son falaces, sabe que sus ideas son endebles, que su posición ideológica es vulnerable. Este fanático admite íntimamente que está equivocado, conoce que defiende una causa ideológica injusta. Pero… aun así se aferra desesperadamente a sus ridículas ideas, a sus fantasiosas elucubraciones. ¿Por qué?, la respuesta no es sencilla. Se trata de un tipo orgulloso, vehemente, de temperamento apasionado y con una convicción que linda con la paranoia.
En los últimos años, en la ciudad de Tacna, estamos asistiendo a un aumento del antisemitismo, a una incitación a la violencia racial y religiosa. El odio contra los judíos, los masones, los homosexuales y los comunistas es permanente. Es un odio visceral, un odio fanático. Esto es muy peligroso, pues en Venezuela, del discurso de Chávez incitando al odio contra los judíos se llegó al ataque directo a una sinagoga. Este es el inicio de un proceso de incitación a la violencia: primero son las ideas de odio y luego vienen los ataques físicos llenos de odio. Primero se dice: “los homosexuales, los judíos y los masones son malditos” y luego se arrojan piedras contra ellos. La historia está llena de ejemplos sobre ello. Nunca las ideas de odio son inofensivas. Siempre llevan su carga de potencial violencia.
La psicología ha demostrado que las ideas y los esquemas mentales influyen en las emociones. Las personas que creen firmemente que “los homosexuales”, los “masones”, los “judíos” son desalmados, ruines, infames, ladrones o pérfidos, tienen más probabilidad de efectuar ataques directos contra estos grupos. Para atacar violentamente a los “otros” se debe creer firmemente que los “otros” lo merecen. De esta manera el agresor encuentra alivio a sus sentimientos de culpa. Recuérdese que el dominio de la mente fue prioridad en los gobiernos totalitarios, fascistas y muy especialmente en el gobierno nazi. En Alemania nazi hasta a los niños se les enseñaba a “amar a Hitler por sobre todas las cosas” y a odiar “al enemigo judío”.
Esta es la primera fase de los grandes genocidios. El español conquistador debía estar convencido que el indígena americano era una especie subhumana, sólo así podía infringirle maltrato sin sentirse culpable, El esclavista debía estar convencido que el esclavo era inferior a él, solo así lo podía tratar como una “cosa” y no como humano. Los últimos genocidios ocurridos en Ruanda, en Bosnia, en Kosovo, nos ilustran acerca de la gravedad de la penetración ideológica del odio en las mentes de la gente. La inserción del odio en la psicología de la gente, la difusión del odio ideológico, ese es el primer paso; de allí al ataque directo, al asesinato, hay un paso muy estrecho.
En Tacna hay signos preocupantes del avance del odio racial y sectario. A un profesor universitario que previene a sus estudiantes de no caer en el odio étnico y religioso, que denuncia la gravedad del genocidio nazi en toda su magnitud, que contribuye a educar en la tolerancia y en el amor y que les previene acerca de la incitación al odio en ciertos medios de comunicación; a dicho profesor le atacan de modo cobarde y anónimo, utilizando un lenguaje tan violento y calumniador. Le difaman, le insultan con un odio que hace presagiar más violencia. Lo tristemente paradójico es que quienes le atacan desde un impreso panfletario se autodenominan “cristianos” y “nacionalistas” (lo último es todavía más contradictorio, pues estos fanáticos tacneños idolatran a un líder alemán y no a un auténtico líder peruano).
Estamos avisados, el aumento del veneno ideológico, sectario y religioso aumenta en Tacna, no hacer nada sólo contribuye a que los fanáticos se envalentonen gracias a la actitud pasiva de los que auténticamente amamos la tolerancia, el respeto mutuo y la libertad.

Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
17 DE FEBRERO DE 2009

domingo, 7 de septiembre de 2008

nazis cobardes asesinando a personas indefensas.

martes, 8 de enero de 2008

BASTA YA DE TANTOS DISPARATES QUE DIFUNDEN ODIO E IRRACIONALIDAD EN TACNA

Es un deber moral hacer frente a mentiras y disparates

La Real Academia Española (RAE) define la palabra Disparate como: “Hecho o dicho erróneo, absurdo, ilógico”, y es precisamente de palabras y frases disparatadas que trataremos en el presente articulo. Pero antes una advertencia, este articulo no es un ataque personal a quien dice disparates diariamente en una radio local, es más bien una crítica constructiva a los dichos erróneos, ilógicos y absurdos que se dice impunemente, con una convicción que parece corresponder a un fanatismo sectario y peligroso. Algunos de los disparates que citaré y que han sido repetidos una y otra vez por quien presume de intelectual y adalid de la “cultura”, le provocaran a usted estimado lector, una sonora carcajada, incredulidad, indignación o asombro. A mi personalmente me provoca temor. Sí, temor a que jóvenes o niños crean en estos dichos absurdos y los incorporen en sus pensamientos, en su psiquismo. Las consecuencias a largo plazo son impredecibles, mientras más inmadura sea la mente del individuo expuesta a palabras ilógicas y absurdas, más se fijan en su mente, influyendo en sus actitudes y comportamientos. Pensamientos absurdos generan actitudes y conductas absurdas. He allí mi temor como profesional de la psicología. Temo ver a niños y jóvenes tacneños impulsados a cometer actos absurdos porque desde tempana edad fueron “bombardeados” por dichos y frases absurdas e ilógicas.
Cuando la propaganda de odio se dirige a la mente de niños, adolescentes o adultos, tarde o temprano termina convenciendo a una parte de aquellos, a los más susceptibles a las fantasías o al odio. Recuerde que el resentimiento y la frustración son la base psicológica donde los prejuicios y los estereotipos raciales o religiosos se fijan con fuerza. En publicidad esta táctica se denomina “el martillo”, y consiste en repetir y repetir frases y conceptos que a la larga terminan “fijándose” en la mente humana. Luego, al cabo de algún tiempo, el individuo repite sin reflexionar dichas frases asumiéndolas como verdaderas, sin cuestionarlas, sin dudar de ellas; y las asume, sin recordar siquiera cómo dichas frases o conceptos llegaron a su mente.
Estas tácticas son muy usuales en regimenes fascistas. En Alemania de Hitler, por ejemplo, el maestro de todos los propagandistas políticos de la historia, Joseph Goebbels, fue el artífice de que la mayoría de la población alemana, desde niños hasta ancianos, creyeran a pie juntillas la propaganda de odio contra los “parásitos judíos”, “los delincuentes gitanos”, “la superioridad de la raza aria”, “la sangre alemana es superior a todas las demás”, “nuestra raza, nuestro pueblo merece gobernar el mundo”, “los judíos son culpables de todo”, etc. La mayoría le creyó, unos pocos permanecieron incrédulos (pensaron por sí mismos) y otro sector de la población alemana llevaron esas frases a la acción. Citaré a continuación un episodio ocurrido en Alemania nazi en el año 1941 a Armin Lehmann, entonces un muchacho de 12 años y que lo narra en su libro “En el Bunker de Hitler: Testimonio de un niño soldado que vivió los últimos años del Führer”. El episodio lo cuenta así: “Vi a una anciana ciega judía, a quien los nazis le habían quitado su perro lazarillo, tratando de cruzar la calle, fui a ayudarle y cruzamos la calle. Un desconocido, tal vez dos o tres años mayor que yo, saltó de su bicicleta y me dio un puñetazo en la cara. Me gritó: - ¡No ayudes a la cerda judía!. Trate de defenderme y nos trabamos en una fuerte pelea!”. Este episodio nos demuestra como niños o adolescentes pueden ser influenciados por una ideología perversa, infame, asesina. Dicha ideología pretende afincarse aquí en la ciudad de Tacna, ciudad de pensadores e intelectuales tan ilustres por su sapiencia, inteligencia, tolerancia y respeto a los demás: Francisco de Paula Gonzáles Vigil, Jorge Basadre Grohmann, Rómulo Cúneo Vidal, Fortunato Zora Carvajal, José Jiménez Borja, entre otros.
Veamos ahora algunos disparates pronunciados en una radio local con tanta convicción que asusta, que sorprende: “El fútbol lo inventaron los masones para distraer a la población mundial mientras ellos elaboran estrategias para dominar el mundo”; “El terremoto que hace tres meses afectó las provincias de Pisco y Chincha fue provocado por un rayo que desde un satélite espacial fue disparado por judíos sionistas para destruir al Perú”; “A toda la población del mundo, los judíos sionistas le implantarán un microchip en el cerebro para controlarlos y dominarlos completamente”; “El símbolo aprista, la estrella, representa al sionismo internacional, puesto que el APRA es un invento judío”; “El marxismo y el capitalismo son creaciones judías”; “ningún judío murió en los campos de concentración nazis”, sigue un largo etcétera.
La historia nos ha dado lecciones suficientes que no se deben repetir. Basta de sembrar el odio racial o religioso. No es posible continuar siendo portavoz del odio en Tacna. Hacer apología al odio racial no es constructivo. Predicar odio diariamente, tratando de convencer a niños y adolescentes en edad escolar, organizándolos en grupos para ideologizarlos sobre la base del odio y los prejuicios no es ético y no es cristiano. Quien así lo hace no es padre, ni madre, no tiene sentimientos, o sufre de una severa perturbación mental.
Este artículo es un desafío intelectual para quienes siembran el odio. Desafío es para quienes dicen ser cristianos. Espero que mañana no aparezca mi nombre en una portada de un quincenario local tachado de narcotraficante, ladrón, masón o judío encubierto. Quienes se dicen cristianos no deben obrar de esa forma. Confío en que aquellos que se sientan aludidos por este artículo sean consecuentes con su prédica cristiana: No venganza, no calumnia, no persecución.
Rafael Enrique Azócar Prado

lunes, 7 de enero de 2008

"La psicología de masas del fascismo": Los mecanismos psicologicos para influir en la población

La psicología de masas del fascismo

Wilhelm Reich
La Jornada.
Traducción de Alfonso Herrera Salcedo T.

Para que los horrores no vuelvan a ocurrir conviene recordarlos y estudiar a fondo su génesis y su desarrollo. Por esta razón, consideramos necesario publicar esta nueva traducción (hecha por Alfonso Herrera Salcedo T.) de la Psicología de masas del fascismo de Wilhelm Reich. Por esta obra, el maestro de La función del orgasmo tuvo que huir de Austria y Alemania, y refugiarse en Estados Unidos, donde cayó en manos de McCarthy y sus sicarios. La clase media, la familia autoritaria, las empresas privadas y sus capataces y el estado totalitario se entrecruzan en este ensayo (que publicamos en dos partes) sobre la gestación del huevo de la serpiente. Otras sierpes andan reptando en estos primeros años del siglo XXI.
El Führer y la estructura de masas

Si, en fechas futuras, la historia de los procesos sociales le permitiera al historiador reaccionario especular sobre el pasado de Alemania, percibiría, sin duda, en el éxito de Hitler, entre 1928 y 1933, la prueba de que un gran hombre sólo logra trascender en la historia en la medida en que encienda a las masas a través de "su idea". De hecho, la propaganda del Nacional Socialismo se edificó sobre una "ideología del führer". La comprensión limitada de los propagandistas del Nacional Socialismo acerca de los mecanismos que los habían llevado al éxito correspondía, en igual medida, a su escaso entendimiento de las bases históricas del movimiento Nacional Socialista. Esto se observa claramente en el artículo que se publicó en esas fechas escrito por Wilhelm Stapel, miembro del Nacional Socialismo, cuyo título era "Cristianismo y Nacional Socialismo". En él afirmaba: "La razón misma por la que no se puede atacar al Nacional Socialismo mediante argumentos es porque se trata de un movimiento elemental; los argumentos tendrían efectividad sólo si el movimiento hubiese llegado al poder a través de la argumentación."

De acuerdo con esta peculiaridad, los discursos que se pronunciaban en los mítines del Nacional Socialismo destacaban por su habilidad para influir en las emociones de los individuos al interior de las masas y evitar, en la medida de los posible, cualquier argumento relevante. En varios pasajes de su libro Mein Kampf, Hitler subraya que las verdaderas tácticas de la psicología de masas se abstienen de cualquier argumentación y de enfocar la atención de las masas, en todo momento, en el "gran objetivo final".

La apariencia que reviste este último después de la toma del poder, se aprecia claramente en el fascismo italiano. Los decretos de Goëring en contra de las organizaciones de las clases medias, el desaire a la "segunda revolución" que esperaban los partisanos, el incumplimiento de las medidas socialistas que se habían prometido, etcétera, exhibieron la función reaccionaria del fascismo. El siguiente comentario nos muestra cuán poco entendía el mismo Hitler el mecanismo de su éxito:

«Esta amplitud de nuestros designios, de la cual nunca debemos alejarnos, en combinación con un énfasis constante y consistente, permite la maduración del éxito final. Entonces, ante nuestro asombro, contemplaremos los tremendos resultados a los que nos conduce tal perseverancia -unos resultados que casi están más allá de nuestro entendimiento (cursivas mías, WR).»1

Por esta razón, el éxito de Hitler, de ninguna manera podría explicarse sobre la base de su papel reaccionario dentro de la historia del capitalismo; de haber asumido ese papel abiertamente en su propaganda, habría obtenido unos resultados opuestos a los que perseguía. En términos de la psicología de masas, la investigación del efecto que producía Hitler debe partir del supuesto de que un führer, o cualquier paladín de una idea, puede ser exitoso ( desde una perspectiva histórica, o desde una que sea limitada), sólo si su punto de vista personal, su ideología o su programa son semejantes a la estructura promedio de una amplia categoría de individuos. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué situación histórica y sociológica constituye el génesis de estas estructuras de masas? A partir de ahí, las interrogantes de la psicología de masas se transfieren del terreno de la metafísica que representa la "idea del führer", hacia la realidad de la vida social. Sólo cuando la estructura de la personalidad del führer está en armonía con las estructuras de los grupos masivos, puede un "führer" escribir la historia. Que deje una huella permanente en la historia o tan sólo temporal, depende únicamente de saber si su programa sigue la dirección de los procesos sociales progresistas, o si se encarga de contenerlos. En consecuencia, nos hallamos en la ruta equivocada si intentamos explicar el éxito de Hitler basándonos únicamente en la demagogia del Nacional Socialismo que permitió la "desorientación de las masas", su "engaño", o si empleamos el término confuso y hueco de "psicósis Nazi", que utilizaron más tarde los comunistas y otros políticos. Se trata justamente de entender por qué las masas resultaron tan accesibles al engaño, a la confusión y a una situación psicótica. Sin un conocimiento preciso de lo que , no puede resolverse el problema. Afirmar que el movimiento encabezado por Hitler era un movimiento reaccionario no es suficiente. El éxito del nsdap ante las masas resulta inconsistente con este supuesto papel; ¿por qué razón varios millones de gentes habrían de respaldar su propia represión? Nos hallamos frente a una contradicción que sólo puede explicarse mediante la psicología de masas -y no por la política ni por la economía.

El nacional socialismo empleó diferentes medios en su trato con las diversas clases sociales, y formuló numerosas promesas según la clase social que necesitase en cada instancia. Por ejemplo, durante la primavera de 1933, la propaganda nazi enfatizó el carácter revolucionario del movimiento nazi, buscando atraer a la clase obrera; fue así como "aclamó" la fecha del 1 de Mayo, aunque previamente hubo de apaciguar a la aristocracia en Postsdam. Sin embargo, atribuir este éxito únicamente a la estafa política, implicaría enredarse en una contradicción respecto a la idea básica de la libertad y excluir, al fin y al cabo, la posibilidad de una revolución social. La pregunta que debe responderse es: ¿por qué las masas permiten que se les defraude políticamente? Tuvieron todas las posibilidades de evaluar la propaganda de los diferentes partidos. ¿Por qué no advirtieron que, al mismo tiempo que prometía a los trabajadores que los medios de producción les serían confiscados a sus dueños, Hitler le ratificaba a los capitalistas que sus derechos serían respetados?

La estructura personal de Hitler y la historia de su vida no tienen importancia para entender el Nacional Socialismo. Sin embargo, es interesante que el origen de clase media de sus ideas coincida, en lo esencial, con las estructuras de aquellas masas que las aceptaron con tanta avidez.

Como sucede en todo movimiento reaccionario, Hitler se basó en el respaldo de los diversos estratos de la clase media baja. El Nacional Socialismo exhibe todas las contradicciones que caracterizan a la psicología de masas del pequeño burgués. Las cuestiones que se plantean son: 1. Comprender las contradicciones en sí, y 2. Formarnos una idea de su origen común bajo las condiciones de la producción imperialista. Nos limitaremos aquí a analizar las cuestiones relativas a la ideología sexual.

Antecedentes de Hitler

El führer que encabezó la rebelión de las clases medias alemanas era hijo de un burócrata. Esta circunstancia nos lleva a un conflicto característico dentro de la estructura de masas de la clase media. Su padre deseaba que se convirtiera en burócrata; sin embargo, el hijo se insubordinó en contra del plan paterno y resolvió que no obedecería "por ningún motivo"; se dedicó a la pintura y, en el proceso, cayó en la pobreza. A pesar de ello, la rebeldía en contra del padre siempre estuvo acompañada por el respeto y la aceptación de su autoridad. Esta actitud ambivalente hacia la autoridad -rebelión en contra de, aunada a aceptación y sumisión- constituye un rasgo característico de todas las estructuras de la clase media, desde la pubertad hasta la edad adulta, y es especialmente pronunciada en aquellos individuos que provienen de situaciones materiales precarias.

Hitler habla de su madre con gran sentimiento. Afirma que lloró sólo una vez en su vida, cuando ella murió. Su rechazo al sexo y su idolatría neurótica de la maternidad son evidentes en su teoría sobre la raza y la sífilis. (Véase el siguiente capítulo).

Cuando era un joven nacionalista que vivía en Austria, Hitler decidió emprender la lucha en contra de la dinastía austriaca que había "eslavizado a la patria alemana". En sus polémicas en contra de los Habsburgo, la acusación de que existían varios sifilíticos entre ellos ocupa un lugar preponderante. Uno no le prestaría mucha atención a este factor, de no ser porque la idea del "envenenamiento de la nación", y su actitud en general acerca de la sífilis, se plantean una y otra vez y, más adelante, después de la toma del poder, constituyen un punto central de su política doméstica.

En un principio, Hitler simpatizaba con los socialdemócratas porque estos últimos encabezaban la lucha a favor del sufragio universal, lo que habría permitido el debilitamiento del "regimen de los Habsburgo" que él detestaba. Sin embargo, Hitler sentía animadversión por el énfasis de la Socialdemocracia en contra de las diferencias de clases, su rechazo de la nación, de la autoridad del estado, de la propiedad privada de los medios sociales de producción, de la religión y de la moral. Lo que finalmente lo condujo a apartarse de los socialdemócratas ocurrió cuando se le invitó a formar parte de un sindicato. Se negó y justificó su negativa demostrando por vez primera su perspicacia acerca del papel desempeñado por la Socialdemocracia.

Bismarck se convierte en su ídolo; había logrado la unificación de la nación alemana después de luchar contra la dinastía austriaca. Agrupaciones como la antisemita Lueger y la nacionalista alemana Schönerer jugaron un papel preponderante en el futuro desarrollo de Hitler. A partir de ese momento, su programa se basa en designios nacionalistas e imperialistas que intenta alcanzar a través de métodos diferentes, más indicados que aquellos que había empleado la antigua "burguesía" nacionalista. Los medios que utiliza están determinados por su reconocimiento de la efectividad del poder marxista organizado, y por su comprensión de la importancia que revisten las masas dentro de cualquier movimiento político.

«...Sólo hasta que la visión internacionalista del mundo -dirigida políticamente por el marxismo organizado- se vea confrontada por una visión popular del mundo, organizada y conducida con el mismo sentido de unidad y, suponiendo que la energía combativa sea equivalente en ambos bandos, habrá de inclinarse el triunfo hacia el campo de la verdad eterna. »

«...Lo que resultó determinante para el éxito de la visión internacionalista fue su conducción por parte de un partido político organizado en base a tropas de asalto; la causa de la derrota de la visión opuesta sobre el mundo se debió, hasta la fecha, a la ausencia de un cuerpo unificado que la representara. No es la libertad irrestricta para interpretar la visión generalizada, sino la opción limitante, pero integradora, de una organización política la que permitirá luchar por una visión mundial y conquistarla.»

Muy pronto, Hitler descubrió la inconsistencia de las políticas de la Socialdemocracia y la impotencia de los viejos partidos burgueses, incluyendo al Partido Nacional Alemán.

«Los partidos "burgueses", como se denominaron ellos mismos, nunca serán capaces de atraer a sus filas a las masas "proletarias"; estamos frente a dos mundos que se oponen, en parte de manera natural, y en parte como resultado de una división artificial, y cuya relación mutua sólo puede ser de lucha. El más joven será el victorioso -y de esto se trata el marxismo.»

Hitler se encontró frente a las siguientes interrogantes: ¿cómo llevar la idea del Nacional Socialismo a la victoria? ¿De qué modo podía combatirse el marxismo en forma efectiva? ¿Cómo se debe actuar para acercarse a las masas?. Con estas dudas en mente, Hitler apela a los sentimientos nacionalistas de las masas, pero, al mismo tiempo, decide desarrollar su propia técnica de propaganda y emplearla de manera consistente para organizar a las masas, como lo había hecho el marxismo.

Así, lo que él desea, -y lo admite abiertamente- es instaurar un imperialismo nacionalista, a partir de métodos que se apropian del marxismo, incluyendo su técnica de organización de masas. Sin embargo, el éxito de esta forma de organización de masas debe atribuírsele a las masas y no a Hitler. La estructura autoritaria del hombre, temerosa de la libertad, fue la que permitió que su propaganda echara raíces. Por ello, la importancia que adquiere Hitler en términos sociológicos no surge de su personalidad, sino de la importancia que le confieren a él las masas. Lo que torna aún más complejo el problema es el absoluto desprecio que le profesa Hitler a esas masas, de cuyo auxilio necesitaba para concretar sus ideas imperialistas. En lugar de esgrimir una serie de pruebas para demostrar este argumento, basta con una cándida confesión: "...el humor del pueblo no era más que el desecho de aquello que se canalizaba hacia la opinión pública desde arriba".

¿De qué forma estaban constituidas estas estructuras de las masas, para que, a pesar de todo esto, acabaran empapándose de la propaganda de Hitler?

Sobre la psicología de masas en la clase media

Establecimos que el éxito de Hitler no se debe ni a su "personalidad", ni al papel objetivo que desempeñó su ideología dentro del capitalismo. Por otra parte, tampoco se le puede atribuir al simple "ofuscamiento" que suscitó en las masas que lo seguían. Hemos puesto el dedo en el meollo del asunto. ¿Qué sucedía al interior de las masas como para llevarlas a seguir los dictados de un partido cuyo liderazgo, tanto de manera objetiva como subjetiva, era diametralmente opuesto a los intereses de la clase trabajadora?

Para responder a esta pregunta, antes debemos recordar que, durante su primera incursión exitosa, el movimiento Nacional Socialista se apoyó en las amplias capas de las llamadas clases medias, es decir, los millones de empleados públicos y privados, los comerciantes de la clase media y el campesinado de las clases bajas y medias. Desde el punto de vista de su base social, el Nacional Socialismo era un movimiento de la clase media, y lo fue en cualquier parte que surgiera, ya sea en Italia, Hungría, Argentina o Noruega. Es por ello que la clase media baja, que anteriormente se situaba al lado de las diferentes democracias burguesas, tuvo que haber experimentado una transformación interna que la llevó a cambiar su posición política. La situación social y la estructura psicológica asociada a ella en las clases medias bajas, nos permiten explicar las similitudes y las diferencias básicas entre la ideología de la burguesía liberal y los fascistas.

La clase media baja fascista es la misma que la clase media baja de la democracia liberal, pero en un diferente periodo histórico del capitalismo. Durante los años electorales, entre 1930 y 1932, el Nacional Socialismo obtuvo sus nuevos votos casi exclusivamente del Partido Nacional Alemán y de las pequeñas facciones partidistas existentes en el Reich alemán. Sólo el centro Católico mantuvo su posición, aún en la elección prusiana de 1932. No fue sino hasta esta última elección cuando el Nacional Socialismo logró también una incursión exitosa al interior de las masas de los trabajadores industriales. La clase media fue, y continuó siendo, el bastión de la esvástica. Esta misma clase, como defensora de la causa del Nacional Socialismo, fue la que irrumpió en la arena política y contuvo la reconstrucción revolucionaria de la sociedad durante la convulsión económica más severa que había experimentado el sistema capitalista (1929-32).La interpretación política de la reacción, en cuanto a la importancia de la clase media, fue absolutamente correcta. En un folleto del Partido Nacional Alemán, con fecha del 8 de abril de 1932, puede leerse: "La clase media tiene una importancia decisiva para la existencia del Estado."

Después del 30 de enero de 1933, la cuestión de la importancia social de la clase media fue ampliamente discutida por la izquierda. Hasta entonces se le había prestado muy poca atención a esta clase, en parte porque todos los intereses se enfocaban en el desarrollo de la reacción política y del liderazgo autoritario del Estado y, en parte, porque una línea de cuestionamiento basada en la psicología de masas era impensable para los políticos. A partir de ese momento, en diferentes ámbitos, se le otorgó paulatinamente una mayor prominencia a la "rebelión de la clase media". Al estudiar las discusiones sobre este tema, sobresalen dos puntos de vista: el primero afirmaba que el fascismo "no era sino" el partido guardián de la clase media alta; el segundo, sin restarle importancia a este hecho, hacía hincapié en "la rebelión de las clases medias"; a consecuencia de ello, los exponentes de esta tesis fueron acusados de omitir el papel reaccionario del fascismo. Para sustentar tal acusación, se mencionaba el nombramiento de Thyssen como dictador económico, la disolución de las organizaciones económicas de la clase media y el rechazo a la "segunda revolución"; en síntesis, se hacia referencia al carácter reaccionario sin ambages del fascismo, que se volvió cada vez más evidente y pronunciado desde finales del mes de junio de 1933.

Ciertos elementos ocultos se evidenciaron durante estas discusiones tan acaloradas. El hecho de que, al hacerse del poder, el Nacional Socialismo se mostró, cada vez más, como un nacionalismo imperialista cuyas intenciones eran las de eliminar cualquier contenido "socialístico" que tuviera el movimiento, y prepararse para una guerra con todos los medios a su alcance, no se contradecía con el hecho de que el fascismo tenía respeto por sus bases populares y que, en realidad, constituía un movimiento de la clase media. Si no hubiese prometido luchar en contra del gran capital, Hitler nunca habría logrado el apoyo de las clases medias. Obtuvo su respaldo para conseguir la victoria porque estaban en contra de ese gran capital. Debido a la presión que ejercieron las clases medias, las autoridades se vieron obligadas a adoptar medidas anticapitalistas, del mismo modo que, más tarde, tuvieron que abandonarlas bajo la presión del gran capital. Si no se distinguen los intereses subjetivos de las masas que conforman la base de un movimiento reaccionario, de la función objetiva reaccionaria -los dos se contradicen uno al otro pero se reconcilian bajo el manto de la totalidad del movimiento nazi- no es posible comprender todo esto. El primero tiene que ver con los intereses reaccionarios de las masas fascistas, mientras que el segundo se refiere al papel reaccionario del fascismo. Todas las contradicciones del fascismo se originan en la antítesis de estas dos facetas del movimiento, del mismo modo que su recomposición en una figura única, el "Nacional Socialismo", caracteriza al movimiento de Hitler. Dada la necesidad del Nacional Socialismo de hacer hincapié en su carácter de movimiento de clase media (antes de su llegada al poder e inmediatamente después),de hecho fue anticapitalista y revolucionario. Sin embargo, no despojó al gran capital de sus derechos y, ante la urgencia de consolidar y mantener el poder que había alcanzado, su función en pro del capitalismo se llevó cada vez más al primer plano hasta que, finalmente, el movimiento se convirtió en el partidario más acérrimo del imperialismo y del orden económico capitalista. Sobre el particular, resulta del todo irrelevante saber cuántos de sus líderes tenían una filiación socialista honesta o deshonesta (¡de acuerdo a su definición de esta palabra!), al igual que carecía de importancia saber cuántos de entre ellos eran impostores consumados y traficantes del poder. Una política radical antifascista no puede basarse en estas consideraciones. Todo lo necesario para entender el fascismo alemán y su ambivalencia, podía aprenderse a partir de la historia del fascismo italiano, ya que éste último mostraba también la reconciliación, en un todo, de estas dos funciones, contradictorias en sentido estricto.

Quienes niegan la función de las masas como base del fascismo o no le conceden la importancia que amerita, se quedan atónitos ya que, en su opinión, la clase media que no posee los principales medios de producción y que no trabaja con ellos no puede convertirse en una fuerza motriz permanente de la historia y, por lo mismo, debe oscilar entre el capital y los trabajadores. No comprenden que la clase media puede ser y es "una fuerza motriz de la historia", tal vez no de manera permanente, pero sí temporal, como lo hemos aprendido del fascismo italiano y alemán. No sólo nos referimos a la demolición de las organizaciones obreras, a los innumerables sacrificados y a la irrupción de la barbarie; más allá de todo esto, el fascismo impidió que la crisis económica se tradujera en un levantamiento político, en una revolución social. Dicho claramente: mientras mayor sea la amplitud e importancia de los estratos de la clase media de una nación, más decisiva será su participación como una fuerza social efectiva. A partir de 1933, y hasta 1942, nos hallamos frente a la paradoja de que el fascismo había sido capaz de aventajar al internacionalismo revolucionario social como un movimiento internacional. Los socialistas y los comunistas estaban tan seguros del progreso del movimiento revolucionario en relación con el de la política de la reacción, que cometieron un rotundo suicidio político, aunque eran guiados por las mejores intenciones. Este punto amerita una atención muy particular. El proceso que ocurrió durante la última década en las diversas capas de la clase media en todos los países, merece una atención mayor que la opinión tan banal y trillada de que el fascismo constituye la reacción política llevada al extremo. La simple constatación de la naturaleza reaccionaria del fascismo no permite el desarrollo de una política opuesta que resulte efectiva, como se demostró ampliamente con los sucesos ocurridos entre 1928 y 1942.

La clase media se involucró en los acontecimientos e hizo su aparición como fuerza social a través del fascismo. Por lo mismo, lo que importa, no son los propósitos reaccionarios de Hitler o de Göering, sino los intereses sociales de los diversos estratos de la clase media. Dadas las características de su estructura, la clase media posee un poder social que supera ampliamente su importancia económica. Se trata de la clase encargada de preservar nada menos que millares de años de patriarcado y de perpetuarlo con todas sus contradicciones.

El simple hecho de que exista un movimiento fascista es, sin duda, la expresión social del imperialismo nacionalista. No obstante, para que este movimiento fascista se convirtiera en un movimiento de clases y que lograra, además, tomar el poder (cumpliendo, a partir de ahí, su función en pro del imperialismo), debió contar con el apoyo absoluto que recibió de la clase media. Sólo al tomar en cuenta estas contradicciones y antítesis, cada una por separado, es posible comprender el fenómeno del fascismo.

La posición social de la clase media está determinada por: 1. Su posición dentro del proceso capitalista de producción. 2. Su posición dentro del aparato autoritario del estado. 3. Su particular situación familiar que depende directamente de su posición en el proceso de producción, y que representa la clave para entender su ideología. Sin duda existen diferencias en la situación económica de los pequeños campesinos, de los burócratas y de los empresarios de clase media, pero la naturaleza básica de su situación familiar es la misma.

Durante el siglo XIX, el veloz desarrollo de la economía capitalista, la rápida y continua mecanización de la producción, la amalgama de las diversas ramas productivas en sindicatos monopólicos y mutualidades, representa el origen de la pauperización progresiva de los pequeños comercios y negocios de las clases medias bajas. Incapaces de competir con las grandes empresas de mayor rentabilidad económica, las pequeñas firmas se arruinaron sin posibilidad alguna de recuperación.

"La clase media no puede esperar de este sistema sino una aniquilación despiadada. La cuestión es la siguiente: o nos hundimos todos en la profunda y gris desolación del proletariado, en donde todos poseemos lo mismo, es decir casi nada, o bien la energía y la aplicación le permitirán de nuevo al individuo estar en posición de adquirir una propiedad, gracias al arduo trabajo. ¡Clase media o proletariado! ¡Esta es la cuestión!" - tal fue la advertencia de los Nacionalistas alemanes antes de la elección para la presidencia de la república en 1932. Los Nacional Socialistas actuaron con menor descaro; en su propaganda evitaron instigar una división marcada entre la clase media y el grueso de los trabajadores de la industria; este enfoque resultó más provechoso.

La lucha en contra de las grandes tiendas desempeñó una función preponderante en la propaganda del NSDAP. La contradicción entre el papel del Nacional Socialismo en favor de las grandes empresas, y los intereses de la clase media de la que derivaba su principal apoyo, se aprecia en la conversación de Hitler con Knickerbocker:

«Las relaciones germano-americanas no habrán de depender de una mercería cualquiera [refiriéndose a la situación de la tienda Woolworth en Berlín] ... la presencia de ese tipo de empresas promueve el bolchevismo... destruyen a numerosas empresas pequeñas. No las sancionaremos por estos motivos, pero pueden estar seguros de que sus empresas de esta naturaleza que se establezcan en Alemania, recibirán el mismo trato que las empresas alemanas similares.» 2

Las deudas de las empresas privadas con los países extranjeros representaban una enorme carga para la clase media. Dado que su política exterior dependía de la solución de las reclamaciones extranjeras, Hitler favorecía el pago de estas deudas privadas; no obstante, sus partidarios demandaban la anulación de las mismas. Por ello, la clase media baja se rebeló "en contra del sistema", en alusión al "régimen marxista" de la Socialdemocracia.

A pesar de la urgencia de los estratos inferiores de la clase media -bajo la presión de la crisis- de formalizar alianzas organizativas, la competencia económica que enfrentaban las pequeñas empresas operaba en contra del establecimiento de un sentimiento de solidaridad equivalente al de los trabajadores industriales. Como consecuencia de su situación social, el individuo de la clase media baja no podía aliarse ni con su propia clase ni con los obreros. No podía hacerlo con su clase porque, al interior de ella, reinaba la ley de la competencia, y tampoco con los trabajadores, porque su mayor temor era precisamente la proletarización. Sin embargo, el movimiento fascista logró construir una alianza dentro de la clase media baja. ¿Cuál fue la base de esta alianza en cuanto a la psicología de masas?

Hallamos la respuesta a lo anterior en la posición social de los empleados públicos y privados de la clase media y baja. La posición económica del empleado promedio es inferior a la de los trabajadores industriales calificados; esta situación más precaria, de algún modo se ve compensada por la exigua perspectiva de hacer carrera y, en el caso de un empleado gubernamental, por una pensión vitalicia. De modo que, bajo la autoridad del gobierno, prevalece una actitud de competencia hacia sus colegas, lo que se contrapone al desarrollo de la solidaridad. La conciencia social del empleado no está influenciada por el destino que comparte con sus compañeros de trabajo, sino por su actitud respecto al gobierno y a la "nación". Ello se traduce en una total identificación con el poder del Estado 3 y, en el caso del empleado de una compañía, en su identificación con la misma. Es tan sumiso como el trabajador industrial. ¿Por qué, entonces, no desarrolla un sentimiento de solidaridad como sucede con el trabajador de la industria? Esto se debe a su posición intermedia entre la autoridad y el conjunto de los trabajadores manuales. Aunque es un subordinado de los que se encuentran en la cima, para los que se sitúan por debajo de él, constituye un representante de la autoridad y disfruta, como tal, de una posición moral (y no material) de privilegio. En términos de psicología de masas el arquetipo de este personaje en el ejército es el sargento.

Los mayordomos, valets y otros empleados de las familias aristocráticas de estas características, son un ejemplo flagrante del poder de esta identificación. Al adoptar las actitudes, la forma de pensar y el porte de la clase dominante, experimentan un cambio radical y, en su afán de minimizar sus orígenes humildes, a menudo se convierten en una caricatura de la gente a la que sirven.

Esta identificación con la autoridad, la empresa, el Estado, la nación, etcétera, que puede formularse como "Yo soy el Estado, la autoridad, la empresa, la nación", constituye una realidad psíquica, y es una de las mejores ilustraciones de una ideología que se ha convertido en una fuerza material. Al inicio, la idea misma de imitar a sus superiores es la que estimula la mente del empleado o del oficial pero, gradualmente, a causa de su creciente dependencia material, toda su personalidad se remodela de acuerdo a los lineamientos de la clase dominante. Deseoso en todo momento de complacer a la autoridad, el individuo de la clase media baja crea una división entre su situación económica y su ideología. Vive bajo condiciones materiales muy precarias, pero asume aires de nobleza hacia afuera, muchas veces hasta caer en el ridículo. Se alimenta de mala manera y en cantidades insuficientes, pero le otorga una gran importancia a una "vestimenta decente". El sombrero de seda y el abrigo de vestir se convierten en el símbolo material de la estructura de su personalidad. Y nada es más adecuado para obtener una primera impresión de la psicología de masas de un pueblo que su manera de vestir. La actitud obsequiosa que caracteriza, de manera específica, a la clase media baja es la que distingue al hombre de esta clase del trabajador industrial.4

¿Qué tan lejos llega esta identificación con la autoridad? Ya hemos constatado que dicha identificación existe. Sin embargo, la cuestión es saber hasta qué punto -más allá de las condiciones económicas existenciales que lo afectan directamente- los factores emocionales refuerzan y consolidan la actitud del individuo de clase media baja, al grado de que su estructura no varía en tiempos de crisis, e incluso cuando el desempleo destruye la base económica inmediata.

Afirmamos anteriormente que las posiciones económicas de varios de los estratos de la clase media baja son diferentes, pero que los rasgos fundamentales de su situación familiar son los mismos. En esta situación familiar es donde encontramos la clave de las bases emocionales de la estructura descrita anteriormente.


Notas

1 Adolf Hitler, Mein Kampf, traduccción de Ralph Manheim, Houghton Mif. Flin Company, Boston, 1943, p. 185.
2 Después de la toma de poder, durante los meses de marzo y abril, las multitudes saquearon los almacenes, pero, muy pronto, los líderes del NSDAP pusieron un alto a estos actos. (Prohibición de la interferencia autocrática en la economía, disolución de las organizaciones de la clase media, etcétera)
3 Por identificación, el psicoanálisis describe este proceso como aquel donde una persona comienza a sentirse como una sola entidad con otra persona, acepta sus características y actitudes y, en sus fantasías, se sitúa en el lugar de ella. Este proceso trae consigo un cambio real en la persona que resiente la identificación, ya que "interioriza" las características de su modelo.
4 Esto sólo se aplica a Europa. La adaptación de las costumbres de la clase media por parte de los trabajadores industriales en Estados Unidos cancela las fronteras que existen entre ambas clases.