Para ser leído por los nazis tacneños de pacotilla: aprendan
Mag. Rafael Enrique Azócar Prado
La psicología infantil ha demostrado que los niños presentan un alto nivel de susceptibilidad frente a la influencia de los adultos. Si estos adultos incitan al niño al odio racial o religioso, entonces, es muy probable que este odio se mantenga fijo en el inconciente del niño hasta su vida adulta. Ahora bien, el individuo que recibió desde una temprana edad estas influencias negativas puede neutralizar estos mensajes si es capaz de cuestionar y analizar objetivamente el contenido de dichas influencias. Sin embargo, bien sabemos que la práctica del autoanálisis y la autocrítica no es un rasgo común entre nuestros conciudadanos. Es más probable entonces que estos individuos sigan creyendo a pie juntillas lo que le dijeron de niño y, lo más peligroso, repitan esos mismos discursos negativos a sus propios hijos. De manera tal, que así se va perpetuando el odio racial o religioso; es decir, el odio pasa del padre a los hijos y de éstos a los nietos, y así sucesivamente, en una cadena de odios y prejuicios sin fin.
En la actualidad, en todos los países modernos existen leyes que penalizan la incitación al odio racial o religioso. Sin embargo, en nuestra ciudad, desde hace aproximadamente 4 ó 5 años se viene incitando impunemente al odio contra los practicantes de la fe de Moisés, es decir, a quienes profesan la religión judía. El origen de todo este odio irracional e injusto es la culpabilidad que recae sobre este pueblo por haber incitado la crucifixión de Jesús de Nazareth, y desde hace dos mil años, sus descendientes, han venido sufriendo persecuciones, matanzas en masa y discriminaciones. Vale formular dos preguntas a los modernos antisemitas ¿Son los hijos culpables de los delitos o pecados cometidos por los padres o abuelos? ¿Puede un hijo elegir qué padre tener y a qué pueblo pertenecer? Estoy seguro que usted lector sensato dirá que No, un No rotundo a cada una de mis interrogantes. Entonces, ¿Por qué subsiste este odio?, odio que además no está permitido a los verdaderos creyentes y seguidores de Jesús (no olviden el “amaos los unos a los otros” o el “todos son hermanos ante los ojos del Padre”).
A veces considero que el antisemitismo es un tema para la psiquiatría, un tema de interés para la psicopatología. Realmente no entiendo tanto odio, creo que no entenderé nunca este persistente odio racial y religioso contra ciudadanos que persisten en mantener la fe de sus padres: me refiero a los descendientes de Isaac y Jacob (es decir, a los judíos). El antisemitismo es injusto, tremendamente injusto, como todos los prejuicios. Se achacan a los judíos todos los males del mundo, incluso se les acusan de ser pedófilos, ignorando deliberadamente que cientos de sacerdotes católicos norteamericanos han sido acusados de pedofilia en los últimos años y que la pedofilia está extendida por todo el mundo. Sin ir muy lejos, en la cárcel de Pocollay, en Tacna, hay detenidos cientos de violadores sexuales que profesan la religión Cristiana, pero a nadie se le ocurriría aplicar este calificativo a quienes como ellos, profesan el cristianismo. ¿Por qué entonces se pone en el mismo saco a todos los judíos del mundo, como si fueran todos ellos iguales? El odio a los judíos se agrava por provenir de personas que se consideran cristianas, es decir, seguidores de Cristo. Pero ¿Cómo puede un individuo ser seguidor de Cristo y llevar como señal la svástica nazi y no la cruz del Redentor? ¿Cómo se puede continuar profiriendo insultos y maldiciones y decir ser seguidor de quien predicó siempre el amor y no el odio?
A continuación expondré algunos prejuicios y falsas acusaciones contra algunos miembros de la comunidad judía de ayer y de hoy. Se dice, por ejemplo, que los judíos sólo se dedican a la usura, al agio y a los negocios financieros. Hay que ser (lo digo con respeto pero con firmeza) un redomado ignorante para expresar tamaña barbaridad. Veamos, el ex ministro de economía del gobierno de Toledo, economista Javier Silva Ruete, es el actual Director del FMI (es peruano, por si acaso y católico practicante para más señas). Es Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional para Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Perú. ¿No que sólo había judíos en el FMI? Por otra parte, se acusa a los judíos de ser los únicos traficantes de armas en el mundo ¿Y qué podemos decir de Vladimiro Montesinos Torres (de familia católica arequipeña) quien traficó con los hermanos Aybar Cancho, miles de fusiles a la guerrilla colombiana?
Los nazis modernos y los de antaño acusan a todo judío de usurero y malévolo (repiten los mismos odios de Hitler y su gavilla de asesinos). Pero, ¿qué daño le hicieron a la humanidad los comediantes judíos-americanos Groucho Marx y sus hermanos Chico, Harpo, Gummo y Zeppo? Y, ¿Es culpable el mecánico Isaac Singer, quien inventó la máquina de coser? ¿También son culpables los judíos: Ludwig Zamenhof -inventor del Esperanto-, Emile Berliner -inventor del gramófono y del micrófono telefónico-, el psicólogo Aaron Beck -fundador de la terapia cognitiva para tratar la depresión-, Sigmund Freud -padre del psicoanálisis-, John von Neumann -genio matemático-, Karl Popper -uno de los filósofos más importantes del siglo XX-, Hans Kesel –autor de la Teoría del derecho-, Georg Cantor -padre de la teoría de conjuntos y de la lógica moderna- y John Kemeny -matemático/filósofo, coinventor del lenguaje Basic de computación-? ¿Son culpables los judíos: Albert Einstein – conocidísimo físico judío-alemán-, y Gregory Pincus –inventor de la píldora anticonceptiva-, Niels Bohr -físico ganador del Nóbel por sus estudios sobre la estructura del átomo-, Jonas Salk y Albert Sabin –quienes inventaron la actual vacuna contra la poliomielitis- y Emile Durkheim -fundador de la sociología moderna-? y ¿Qué daño hicieron a la humanidad, los judíos: Claude Levi-Strauss -antropólogo, creador de la antropología estructural-, Ferdinand Cohn -uno de los fundadores de la bacteriología – y Levi Strauss -fabricante de ropa -quien inventó los blue-jeans? ¿Merecerían ser gaseados y exterminados, por ser judíos, el director de Cine Woody Allen, la cantante Bárbara Streisand, el actor Michael Douglas, el actor judío-francés Marcel Marceau -el más grande mimo de todos los tiempos- y el cantante norteamericano Bob Dylan? ¿merecería ser despreciado por su condición de judío el extraordinario actor y cómico inglés Charles Chaplin?, ¿Merecería ser discriminado, por ser judío, el profesor universitario peruano David Fischman, autor del “Espejo del Líder” y “El Camino del Líder? La lista es interminable.
Para finalizar estas reflexiones, el ganador del Nobel de literatura, el escritor alemán Günter Grass, quien hace poco confesó haber pertenecido, cuando tenia 16 años, a las fanáticas y homicidas hordas SS nazis, pidió perdón a sus millones de lectores en todo el mundo por su silencio de tantos años. Señaló que tardó tanto tiempo en encontrar la palabra exacta que explicara su largo silencio: VERGÜENZA. Véalo usted: un genial escritor alemán profundamente avergonzado y arrepentido de haber simpatizado alguna vez con las SS de Hitler, mientras que en Tacna algunos desorientados jóvenes de procedencia aymara se visten como auténticos nazis alemanes ¿Cómo entender esto?
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viernes, 4 de enero de 2008
el odio racial y religioso que se incita en Tacna
“Algunas reflexiones acerca del odio racial y religioso” (Parte II)
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
La falta de sensibilidad e indiferencia acerca del destino de millones de personas que sufren o sufrieron discriminación y explotación, ya sea por razones religiosas o raciales, puede deberse a la carencia de información. Es decir, si el niño o el adulto no saben qué sucedió con tal o cual grupo humano en el pasado, puede no sentir emoción alguna, cuando les recuerdan algunos sucesos dramáticos que dicho pueblo sufrió en su historia reciente o pasada. Ello se aplica, por ejemplo, al genocidio de Romas o Gitanos en la Segunda Guerra Mundial, pues aunque no lucharon militarmente en la contienda, fueron víctimas de matanzas y trabajo forzado en manos de sus asesinos nazis, quienes los apresaron como animales y los recluyeron en Campos de concentración donde trabajaron como esclavos en las fábricas alemanas allí instaladas. Luego, cuando sus energías se agotaban eran llevados directamente a morir gaseados. Igual destino corrieron mujeres, ancianos y niños gitanos, pues esta etnia era consideraba por los nazis como indeseable y parasitaria ¿Sabía usted que más de 250 mil gitanos fueron asesinados por los nazis entre 1939 y 1945? ¿Sabía usted que en Auchwitz-Birkenau se perpetró el asesinato de más de 3,000 gitanos entre mujeres, niños y ancianos durante la noche del 2 al 3 de agosto de 1944?
Sin embargo, debemos señalar que no sólo la falta de conocimiento es culpable de esta indiferencia ante el destino de comunidades y pueblo enteros. También lo es la ocultación de la necesaria información que nos permitiría conocer estos hechos pasados. Hay quienes prefieren negar que tal cosa ocurrió. Los “negacionistas”, son como aquellos que se tapan los ojos para no ver la realidad. Ya sabemos que aunque se tapen los ojos, la realidad no cambiará, los hechos estarán allí, siempre. Negar, por ejemplo, el asesinato de millones de personas, entre ellas: judíos, gitanos, polacos, rusos, partisanos europeos, opositores políticos, sacerdotes polacos, homosexuales y líderes sindicales por lo nazis, es tan despreciable como los que lo apoyaron y promovieron. Negar estos genocidios equivale a disculpar a quienes lo perpetraron. Es como burlarse de las víctimas, de los pocos sobrevivientes, de sus familiares.
Para ilustrar a quienes todavía no conocen la real dimensión de la maldad nazi en toda su extensión, y permiten, por ejemplo, que sus menores hijos dibujen la svástica - aquel símbolo cruel de la barbarie - les presentamos una síntesis de declaraciones que el año 2006 hicieran diversos líderes europeos al recordar un año más de la liberación del mayor cementerio europeo: Auschwitz-Birkenau. Veamos:
• El ex canciller alemán, Gerhard Schroeder, dijo que se sentía avergonzado por las atrocidades cometidas en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial: "Manifiesto mi vergüenza frente a los asesinatos, y ante quienes sobrevivieron al infierno de los campos de concentración", citando a "judíos, gitanos, homosexuales, opositores políticos, prisioneros de guerra y resistentes de toda Europa". El Holocausto, dijo, fue "el más profundo desgarro" de la civilización y Alemania "tiene la obligación moral de no olvidar el dolor y la crueldad infligidos a millones de personas".
• Por su parte, el Papa Benedicto XVI invita a la humanidad a "no olvidar Auschwitz ni las otras fábricas de muerte donde el régimen nazi intentó eliminar a Dios para tomar su lugar". Señaló: "no se debe ceder a la tentación del odio racial, fuente de las peores formas de antisemistimo". Agregó que los crímenes perpetrados por el régimen que encabezó Adolf Hitler "no tienen parangón en la Historia". "Venir aquí, a Auschwitz, es un deber ante la verdad y los derechos de aquellos que han sufrido, un deber ante Dios”.
• El presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, ha hecho un pedido formal de perdón a nombre de los polacos por una masacre de judíos cometida 60 años atrás. "Nosotros debemos pedir perdón por este crimen a las almas de los muertos y de sus familias", dijo Kwasniewski durante una ceremonia en la población de Jedwabne. “Esa es la razón por la que hoy, como ciudadano y como el presidente de la república de Polonia, pido perdón. Perdón en mi propio nombre y en nombre de aquellos polacos que tienen la conciencia hecha trizas por ese crimen", dijo. En Jedwabne, el presidente polaco inauguró un nuevo monumento en memoria de las víctimas (aprox.1,600). La inscripción de este monumento, escrita en polaco, hebreo y yiddish, dice: "a la memoria de lo judíos de los alrededores de Jedwabne, hombres, mujeres y niños, habitantes de esta tierra, quienes fueron asesinados y quemados vivos en este lugar, el 10 de julio de 1941".
• Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia del Reino de España, dijo que el homenaje se hacía "en cumplimiento de un deber del Gobierno". "En Auschwitz murió una cierta idea del ser humano. Ahora sabemos que siempre está al alcance de la barbarie. Tenemos que estar alerta", insistió.
• En París, el presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que el "antisemitismo es una perversión que mata". Chirac prometió, además, que Francia "no olvidará jamás lo que no supo impedir".
• Simone Veil, (que integró la resistencia francesa) ex ministra de Salud de Francia, fue llevada en tren a Auschwitz desde la localidad de Drancy, al norte de París, en 1943, cuando tenía 16 años. Afirmó en la ceremonia: "Todavía lloro cada vez que pienso en todos esos niños judíos (...) Nunca podré olvidar a los niños".
• El ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, se refirió a la "marca indeleble" dejada por el Holocausto en Alemania. "Ese crimen bárbaro formará siempre parte de la historia alemana. Para mi país representa la abominación moral absoluta, la negación sin precedentes de todas las cosas civilizadas", declaró.
Bien, ahora que ya conocemos un poco de historia reciente respecto de los nazis y su maldad. Recuerde que el odio no desaparece como por encanto, sólo desaparecerá el odio racial y religioso cuando cada uno de nosotros tenga presente lo que pasó para que no que vuelva a repetirse. Esta es una obligación para todos nosotros, pues en Tacna hay un rebrote del virus de la maldad en un grupo de jóvenes neonazis. Estamos avisados.
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
La falta de sensibilidad e indiferencia acerca del destino de millones de personas que sufren o sufrieron discriminación y explotación, ya sea por razones religiosas o raciales, puede deberse a la carencia de información. Es decir, si el niño o el adulto no saben qué sucedió con tal o cual grupo humano en el pasado, puede no sentir emoción alguna, cuando les recuerdan algunos sucesos dramáticos que dicho pueblo sufrió en su historia reciente o pasada. Ello se aplica, por ejemplo, al genocidio de Romas o Gitanos en la Segunda Guerra Mundial, pues aunque no lucharon militarmente en la contienda, fueron víctimas de matanzas y trabajo forzado en manos de sus asesinos nazis, quienes los apresaron como animales y los recluyeron en Campos de concentración donde trabajaron como esclavos en las fábricas alemanas allí instaladas. Luego, cuando sus energías se agotaban eran llevados directamente a morir gaseados. Igual destino corrieron mujeres, ancianos y niños gitanos, pues esta etnia era consideraba por los nazis como indeseable y parasitaria ¿Sabía usted que más de 250 mil gitanos fueron asesinados por los nazis entre 1939 y 1945? ¿Sabía usted que en Auchwitz-Birkenau se perpetró el asesinato de más de 3,000 gitanos entre mujeres, niños y ancianos durante la noche del 2 al 3 de agosto de 1944?
Sin embargo, debemos señalar que no sólo la falta de conocimiento es culpable de esta indiferencia ante el destino de comunidades y pueblo enteros. También lo es la ocultación de la necesaria información que nos permitiría conocer estos hechos pasados. Hay quienes prefieren negar que tal cosa ocurrió. Los “negacionistas”, son como aquellos que se tapan los ojos para no ver la realidad. Ya sabemos que aunque se tapen los ojos, la realidad no cambiará, los hechos estarán allí, siempre. Negar, por ejemplo, el asesinato de millones de personas, entre ellas: judíos, gitanos, polacos, rusos, partisanos europeos, opositores políticos, sacerdotes polacos, homosexuales y líderes sindicales por lo nazis, es tan despreciable como los que lo apoyaron y promovieron. Negar estos genocidios equivale a disculpar a quienes lo perpetraron. Es como burlarse de las víctimas, de los pocos sobrevivientes, de sus familiares.
Para ilustrar a quienes todavía no conocen la real dimensión de la maldad nazi en toda su extensión, y permiten, por ejemplo, que sus menores hijos dibujen la svástica - aquel símbolo cruel de la barbarie - les presentamos una síntesis de declaraciones que el año 2006 hicieran diversos líderes europeos al recordar un año más de la liberación del mayor cementerio europeo: Auschwitz-Birkenau. Veamos:
• El ex canciller alemán, Gerhard Schroeder, dijo que se sentía avergonzado por las atrocidades cometidas en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial: "Manifiesto mi vergüenza frente a los asesinatos, y ante quienes sobrevivieron al infierno de los campos de concentración", citando a "judíos, gitanos, homosexuales, opositores políticos, prisioneros de guerra y resistentes de toda Europa". El Holocausto, dijo, fue "el más profundo desgarro" de la civilización y Alemania "tiene la obligación moral de no olvidar el dolor y la crueldad infligidos a millones de personas".
• Por su parte, el Papa Benedicto XVI invita a la humanidad a "no olvidar Auschwitz ni las otras fábricas de muerte donde el régimen nazi intentó eliminar a Dios para tomar su lugar". Señaló: "no se debe ceder a la tentación del odio racial, fuente de las peores formas de antisemistimo". Agregó que los crímenes perpetrados por el régimen que encabezó Adolf Hitler "no tienen parangón en la Historia". "Venir aquí, a Auschwitz, es un deber ante la verdad y los derechos de aquellos que han sufrido, un deber ante Dios”.
• El presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, ha hecho un pedido formal de perdón a nombre de los polacos por una masacre de judíos cometida 60 años atrás. "Nosotros debemos pedir perdón por este crimen a las almas de los muertos y de sus familias", dijo Kwasniewski durante una ceremonia en la población de Jedwabne. “Esa es la razón por la que hoy, como ciudadano y como el presidente de la república de Polonia, pido perdón. Perdón en mi propio nombre y en nombre de aquellos polacos que tienen la conciencia hecha trizas por ese crimen", dijo. En Jedwabne, el presidente polaco inauguró un nuevo monumento en memoria de las víctimas (aprox.1,600). La inscripción de este monumento, escrita en polaco, hebreo y yiddish, dice: "a la memoria de lo judíos de los alrededores de Jedwabne, hombres, mujeres y niños, habitantes de esta tierra, quienes fueron asesinados y quemados vivos en este lugar, el 10 de julio de 1941".
• Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia del Reino de España, dijo que el homenaje se hacía "en cumplimiento de un deber del Gobierno". "En Auschwitz murió una cierta idea del ser humano. Ahora sabemos que siempre está al alcance de la barbarie. Tenemos que estar alerta", insistió.
• En París, el presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que el "antisemitismo es una perversión que mata". Chirac prometió, además, que Francia "no olvidará jamás lo que no supo impedir".
• Simone Veil, (que integró la resistencia francesa) ex ministra de Salud de Francia, fue llevada en tren a Auschwitz desde la localidad de Drancy, al norte de París, en 1943, cuando tenía 16 años. Afirmó en la ceremonia: "Todavía lloro cada vez que pienso en todos esos niños judíos (...) Nunca podré olvidar a los niños".
• El ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, se refirió a la "marca indeleble" dejada por el Holocausto en Alemania. "Ese crimen bárbaro formará siempre parte de la historia alemana. Para mi país representa la abominación moral absoluta, la negación sin precedentes de todas las cosas civilizadas", declaró.
Bien, ahora que ya conocemos un poco de historia reciente respecto de los nazis y su maldad. Recuerde que el odio no desaparece como por encanto, sólo desaparecerá el odio racial y religioso cuando cada uno de nosotros tenga presente lo que pasó para que no que vuelva a repetirse. Esta es una obligación para todos nosotros, pues en Tacna hay un rebrote del virus de la maldad en un grupo de jóvenes neonazis. Estamos avisados.
el nacionalismo nazi y la raza
El nacionalismo y la raza
Mag. Rafael Enrique Azócar Prado
En el capítulo XII (La nacionalidad y la raza) del libro “Mi Lucha” de Adolf Hitler, éste sostiene la tesis capital de su doctrina política: “La superioridad de una nación se define por la pureza de su raza”, y afirma de modo categórico lo siguiente: “Todas las grandes culturas del pasado cayeron en la decadencia debido sencillamente a que la raza de la cual habían surgido envenenó su sangre”. Obviamente Hitler no sabía ni jota de Historia Universal, ya que de aceptar su interpretación del colapso de las naciones, tendríamos que explicar la caída del Tahuantinsuyo y del gran Imperio Azteca como el producto de la mezcla de sus pobladores con “elementos raciales inferiores”; habría entonces que indagar con qué otros pobladores de “raza inferior” se mezclaron los linajes reales de los Incas del Cusco; tendríamos también que buscar, entre la diversidad de pueblos que habitaban el enorme territorio que hoy día conocemos como México, a aquellos pobladores de “raza inferior” que tuvieron la suerte de mezclarse con los moradores de Tenochtitlán y que supusieron su ruina. Qué gran ignorancia es suponer que el ocaso de las civilizaciones se produce a partir de la mezcla de la sangre de sus hombres. Para Hitler no existían factores económicos, militares, sociales, religiosos, demográficos, etc., que influyeron en la caída de las grandes culturas de la antigüedad. Según él, la caída del Tahuantinsuyo no se debió a la captura por sorpresa de Atao Huallpa en la plaza de Caxamarca por un traidor Pizarro (quien lo invitó a comer pero lo apresó), ni a la superioridad tecnológica militar del invasor hispano, ni a la guerra civil y dinástica entre los hermanos Huáscar y Atao Huallpa, ni al uso de la pólvora, los cañones, los caballos. Tampoco comprendió que las creencias populares sobre el retorno del Dios Wiracocha hicieron que hasta el propio Manco Inca creyera que los barbudos jinetes que usaban el rayo como arma (se refería al Arcabuz) eran dioses. Para el caso de la caída de Tenochtitlán (el gran imperio de los Aztecas) de igual modo Hitler estaba absolutamente errado. No supo acaso que Cortés tomó como rehén a Moctezuma, que los enemigos seculares de los Aztecas - los Tlaxcaltecas - se aliaron a Cortés para combatir a los Tenochcas y Mexicas y, que al igual que en el Tahuantinsuyo, el uso de las armas de fuego, los cañones, los caballos, los feroces perros de guerra y el filudo acero de las espadas significaron ventajas comparativas que finalmente inclinaron la balanza al lado del invasor español.
El mestizaje peruano - mezcla de sangre española con la indígena - empezó a la llegada de Pizarro, pues ya en Caxamarca en noviembre de 1532, nos encontramos con esclavos negros, indios nicaraguas y soldados moros al servicio de los españoles. Incluso los que acompañaron a Pizarro no eran todos ciudadanos españoles (recuérdese el caso del griego Pedro de Candia - “el artillero” - y del italiano Martín de Florencia, quien fue uno de los tres judíos-conversos presentes en Caxamarca). Luego, ante las guerras de reconquista de Manco Inca vinieron de Centroamérica más españoles acompañados de indios Cunas de Panamá a apoyar a Pizarro. También vino desde su gobernación en Guatemala en 1533 el conquistador de México Pedro de Alvarado a disputar la conquista de los territorios del actual Ecuador a Diego de Almagro, Belalcázar y Pizarro, y lo hizo acompañado de cientos de negros esclavos y de indios Maya-Quiché (de la actual Guatemala). Es de suponer que los visitantes europeos, los esclavos negros y los sirvientes moros (de origen marroquí y argelino) no fueron célibes, ni renunciaron a desposar o tomar por concubina a cuanta mujer indígena se cruzó por su camino (ni qué decir de las violaciones sexuales que se sucedieron en la época) y se unieron así con mujeres de auténtica estirpe peruana y de esta manera fue naciendo el Perú mestizo, el Perú de “Todas las sangres”. Algo más, no hay que olvidar también que a la llegada de los españoles vivían dispersos en todo el territorio del Tahuantinsuyo en calidad de mitmas, miles de campesinos de las etnias Chachas (naturales de la actual Chachapoyas), Cañaris (naturales de la actual Cuenca- Ecuador), Huancas (actual Huancayo), Chimos (del antiguo reino de los Chimús-Trujillo), Caxamarcas, Lucanas, Chinchas, Huaylas, etc., quienes en la mayoría de los casos eran grupos endogámicos, pero que también contraían enlaces con individuos pertenecientes a otras etnias del vasto Tahuantinsuyo.
A pesar del evidente error de la perversa tesis central de la doctrina del nazismo hitleriano (se lo recuerdo: “La pureza de la sangre determina el poderío de una nación”) y de la demostrada barbarie con que actuaron las hordas nazis (léase GESTAPO y las SS) en los territorios ocupados (Polonia, la Ex Unión Soviética, etc.) asesinando a millones de hombres, mujeres y niños por la única razón de su pertenencia a una nacionalidad: polacos, judíos, checos, serbios, gitanos, etc., puesto que Hitler y los nazis los consideraban individuos de raza inferior (recuerde que los alemanes se autoproclamaban “Arios de raza superior”), actualmente estamos observando con estupor el resurgimiento del culto a Hitler aquí en Tacna, pues hace poco un grupo de jóvenes universitarios rindió un homenaje a Rudolf Hess, el jerarca nazi que fue apresado cuando voló a Inglaterra en un viaje sorpresivo y que el propio Hitler lo creyó loco. Aunque usted amigo lector no lo crea, un grupo de jóvenes, todos de ascendencia Aymara y Quechua rinden homenaje y admiran a aquel que consideraba a los indígenas de América del Sur individuos de raza inferior. ¡Qué ironía!, si los jóvenes tacneños admiradores de Hitler hubieran visitado el campo de exterminio de Auswitch-Birkenau, en los años de 1943 o 1944, el doctor Josef Mengele muy gustoso hubiera deseado hacer unos cuantos experimentos médicos sin anestesia con estos jóvenes, pues para un nazi auténtico, los indígenas y los mestizos latinoamericanos pertenecemos a una “raza inferior”, a una “raza de sangre contaminada”, “envenenada”, que merecemos ser dominados por individuos de “raza aria”, de “raza superior”, de “raza pura”.
Queridos amigos, el autentico nacionalismo pasa por aceptar nuestras raíces mestizas, y sentirnos orgullosos de ello. No podemos admirar ni honrar la memoria de asesinos y genocidas que despreciaban a otros por el sólo pecado de pertenecer a “razas” o etnias que ellos consideraban inferiores. Que nuestros héroes no sean ni Benito Mussolini ni Hitler ni Hess ni Eichman, sino Rumi Ñahui o Quisquis o Quisu Yupanqui o Challco Chima, o si prefieren algo más reciente en nuestra historia republicana: Miguel Grau, Francisco Bolognesi o el gran Mariscal del Perú Don Andrés Avelino Cáceres. En el Perú, tenemos tantos y muy valientes héroes, no lo olvidemos nunca.
Mag. Rafael Enrique Azócar Prado
En el capítulo XII (La nacionalidad y la raza) del libro “Mi Lucha” de Adolf Hitler, éste sostiene la tesis capital de su doctrina política: “La superioridad de una nación se define por la pureza de su raza”, y afirma de modo categórico lo siguiente: “Todas las grandes culturas del pasado cayeron en la decadencia debido sencillamente a que la raza de la cual habían surgido envenenó su sangre”. Obviamente Hitler no sabía ni jota de Historia Universal, ya que de aceptar su interpretación del colapso de las naciones, tendríamos que explicar la caída del Tahuantinsuyo y del gran Imperio Azteca como el producto de la mezcla de sus pobladores con “elementos raciales inferiores”; habría entonces que indagar con qué otros pobladores de “raza inferior” se mezclaron los linajes reales de los Incas del Cusco; tendríamos también que buscar, entre la diversidad de pueblos que habitaban el enorme territorio que hoy día conocemos como México, a aquellos pobladores de “raza inferior” que tuvieron la suerte de mezclarse con los moradores de Tenochtitlán y que supusieron su ruina. Qué gran ignorancia es suponer que el ocaso de las civilizaciones se produce a partir de la mezcla de la sangre de sus hombres. Para Hitler no existían factores económicos, militares, sociales, religiosos, demográficos, etc., que influyeron en la caída de las grandes culturas de la antigüedad. Según él, la caída del Tahuantinsuyo no se debió a la captura por sorpresa de Atao Huallpa en la plaza de Caxamarca por un traidor Pizarro (quien lo invitó a comer pero lo apresó), ni a la superioridad tecnológica militar del invasor hispano, ni a la guerra civil y dinástica entre los hermanos Huáscar y Atao Huallpa, ni al uso de la pólvora, los cañones, los caballos. Tampoco comprendió que las creencias populares sobre el retorno del Dios Wiracocha hicieron que hasta el propio Manco Inca creyera que los barbudos jinetes que usaban el rayo como arma (se refería al Arcabuz) eran dioses. Para el caso de la caída de Tenochtitlán (el gran imperio de los Aztecas) de igual modo Hitler estaba absolutamente errado. No supo acaso que Cortés tomó como rehén a Moctezuma, que los enemigos seculares de los Aztecas - los Tlaxcaltecas - se aliaron a Cortés para combatir a los Tenochcas y Mexicas y, que al igual que en el Tahuantinsuyo, el uso de las armas de fuego, los cañones, los caballos, los feroces perros de guerra y el filudo acero de las espadas significaron ventajas comparativas que finalmente inclinaron la balanza al lado del invasor español.
El mestizaje peruano - mezcla de sangre española con la indígena - empezó a la llegada de Pizarro, pues ya en Caxamarca en noviembre de 1532, nos encontramos con esclavos negros, indios nicaraguas y soldados moros al servicio de los españoles. Incluso los que acompañaron a Pizarro no eran todos ciudadanos españoles (recuérdese el caso del griego Pedro de Candia - “el artillero” - y del italiano Martín de Florencia, quien fue uno de los tres judíos-conversos presentes en Caxamarca). Luego, ante las guerras de reconquista de Manco Inca vinieron de Centroamérica más españoles acompañados de indios Cunas de Panamá a apoyar a Pizarro. También vino desde su gobernación en Guatemala en 1533 el conquistador de México Pedro de Alvarado a disputar la conquista de los territorios del actual Ecuador a Diego de Almagro, Belalcázar y Pizarro, y lo hizo acompañado de cientos de negros esclavos y de indios Maya-Quiché (de la actual Guatemala). Es de suponer que los visitantes europeos, los esclavos negros y los sirvientes moros (de origen marroquí y argelino) no fueron célibes, ni renunciaron a desposar o tomar por concubina a cuanta mujer indígena se cruzó por su camino (ni qué decir de las violaciones sexuales que se sucedieron en la época) y se unieron así con mujeres de auténtica estirpe peruana y de esta manera fue naciendo el Perú mestizo, el Perú de “Todas las sangres”. Algo más, no hay que olvidar también que a la llegada de los españoles vivían dispersos en todo el territorio del Tahuantinsuyo en calidad de mitmas, miles de campesinos de las etnias Chachas (naturales de la actual Chachapoyas), Cañaris (naturales de la actual Cuenca- Ecuador), Huancas (actual Huancayo), Chimos (del antiguo reino de los Chimús-Trujillo), Caxamarcas, Lucanas, Chinchas, Huaylas, etc., quienes en la mayoría de los casos eran grupos endogámicos, pero que también contraían enlaces con individuos pertenecientes a otras etnias del vasto Tahuantinsuyo.
A pesar del evidente error de la perversa tesis central de la doctrina del nazismo hitleriano (se lo recuerdo: “La pureza de la sangre determina el poderío de una nación”) y de la demostrada barbarie con que actuaron las hordas nazis (léase GESTAPO y las SS) en los territorios ocupados (Polonia, la Ex Unión Soviética, etc.) asesinando a millones de hombres, mujeres y niños por la única razón de su pertenencia a una nacionalidad: polacos, judíos, checos, serbios, gitanos, etc., puesto que Hitler y los nazis los consideraban individuos de raza inferior (recuerde que los alemanes se autoproclamaban “Arios de raza superior”), actualmente estamos observando con estupor el resurgimiento del culto a Hitler aquí en Tacna, pues hace poco un grupo de jóvenes universitarios rindió un homenaje a Rudolf Hess, el jerarca nazi que fue apresado cuando voló a Inglaterra en un viaje sorpresivo y que el propio Hitler lo creyó loco. Aunque usted amigo lector no lo crea, un grupo de jóvenes, todos de ascendencia Aymara y Quechua rinden homenaje y admiran a aquel que consideraba a los indígenas de América del Sur individuos de raza inferior. ¡Qué ironía!, si los jóvenes tacneños admiradores de Hitler hubieran visitado el campo de exterminio de Auswitch-Birkenau, en los años de 1943 o 1944, el doctor Josef Mengele muy gustoso hubiera deseado hacer unos cuantos experimentos médicos sin anestesia con estos jóvenes, pues para un nazi auténtico, los indígenas y los mestizos latinoamericanos pertenecemos a una “raza inferior”, a una “raza de sangre contaminada”, “envenenada”, que merecemos ser dominados por individuos de “raza aria”, de “raza superior”, de “raza pura”.
Queridos amigos, el autentico nacionalismo pasa por aceptar nuestras raíces mestizas, y sentirnos orgullosos de ello. No podemos admirar ni honrar la memoria de asesinos y genocidas que despreciaban a otros por el sólo pecado de pertenecer a “razas” o etnias que ellos consideraban inferiores. Que nuestros héroes no sean ni Benito Mussolini ni Hitler ni Hess ni Eichman, sino Rumi Ñahui o Quisquis o Quisu Yupanqui o Challco Chima, o si prefieren algo más reciente en nuestra historia republicana: Miguel Grau, Francisco Bolognesi o el gran Mariscal del Perú Don Andrés Avelino Cáceres. En el Perú, tenemos tantos y muy valientes héroes, no lo olvidemos nunca.
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“Algunas reflexiones acerca del odio racial y religioso” (Parte II)
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
La falta de sensibilidad e indiferencia acerca del destino de millones de personas que sufren o sufrieron discriminación y explotación, ya sea por razones religiosas o raciales, puede deberse a la carencia de información. Es decir, si el niño o el adulto no saben qué sucedió con tal o cual grupo humano en el pasado, puede no sentir emoción alguna, cuando les recuerdan algunos sucesos dramáticos que dicho pueblo sufrió en su historia reciente o pasada. Ello se aplica, por ejemplo, al genocidio de Romas o Gitanos en la Segunda Guerra Mundial, pues aunque no lucharon militarmente en la contienda, fueron víctimas de matanzas y trabajo forzado en manos de sus asesinos nazis, quienes los apresaron como animales y los recluyeron en Campos de concentración donde trabajaron como esclavos en las fábricas alemanas allí instaladas. Luego, cuando sus energías se agotaban eran llevados directamente a morir gaseados. Igual destino corrieron mujeres, ancianos y niños gitanos, pues esta etnia era consideraba por los nazis como indeseable y parasitaria ¿Sabía usted que más de 250 mil gitanos fueron asesinados por los nazis entre 1939 y 1945? ¿Sabía usted que en Auchwitz-Birkenau se perpetró el asesinato de más de 3,000 gitanos entre mujeres, niños y ancianos durante la noche del 2 al 3 de agosto de 1944?
Sin embargo, debemos señalar que no sólo la falta de conocimiento es culpable de esta indiferencia ante el destino de comunidades y pueblo enteros. También lo es la ocultación de la necesaria información que nos permitiría conocer estos hechos pasados. Hay quienes prefieren negar que tal cosa ocurrió. Los “negacionistas”, son como aquellos que se tapan los ojos para no ver la realidad. Ya sabemos que aunque se tapen los ojos, la realidad no cambiará, los hechos estarán allí, siempre. Negar, por ejemplo, el asesinato de millones de personas, entre ellas: judíos, gitanos, polacos, rusos, partisanos europeos, opositores políticos, sacerdotes polacos, homosexuales y líderes sindicales por lo nazis, es tan despreciable como los que lo apoyaron y promovieron. Negar estos genocidios equivale a disculpar a quienes lo perpetraron. Es como burlarse de las víctimas, de los pocos sobrevivientes, de sus familiares.
Para ilustrar a quienes todavía no conocen la real dimensión de la maldad nazi en toda su extensión, y permiten, por ejemplo, que sus menores hijos dibujen la svástica - aquel símbolo cruel de la barbarie - les presentamos una síntesis de declaraciones que el año 2006 hicieran diversos líderes europeos al recordar un año más de la liberación del mayor cementerio europeo: Auschwitz-Birkenau. Veamos:
· El ex canciller alemán, Gerhard Schroeder, dijo que se sentía avergonzado por las atrocidades cometidas en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial: "Manifiesto mi vergüenza frente a los asesinatos, y ante quienes sobrevivieron al infierno de los campos de concentración", citando a "judíos, gitanos, homosexuales, opositores políticos, prisioneros de guerra y resistentes de toda Europa". El Holocausto, dijo, fue "el más profundo desgarro" de la civilización y Alemania "tiene la obligación moral de no olvidar el dolor y la crueldad infligidos a millones de personas".
· Por su parte, el Papa Benedicto XVI invita a la humanidad a "no olvidar Auschwitz ni las otras fábricas de muerte donde el régimen nazi intentó eliminar a Dios para tomar su lugar". Señaló: "no se debe ceder a la tentación del odio racial, fuente de las peores formas de antisemistimo". Agregó que los crímenes perpetrados por el régimen que encabezó Adolf Hitler "no tienen parangón en la Historia". "Venir aquí, a Auschwitz, es un deber ante la verdad y los derechos de aquellos que han sufrido, un deber ante Dios”.
· El presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, ha hecho un pedido formal de perdón a nombre de los polacos por una masacre de judíos cometida 60 años atrás. "Nosotros debemos pedir perdón por este crimen a las almas de los muertos y de sus familias", dijo Kwasniewski durante una ceremonia en la población de Jedwabne. “Esa es la razón por la que hoy, como ciudadano y como el presidente de la república de Polonia, pido perdón. Perdón en mi propio nombre y en nombre de aquellos polacos que tienen la conciencia hecha trizas por ese crimen", dijo. En Jedwabne, el presidente polaco inauguró un nuevo monumento en memoria de las víctimas (aprox.1,600). La inscripción de este monumento, escrita en polaco, hebreo y yiddish, dice: "a la memoria de lo judíos de los alrededores de Jedwabne, hombres, mujeres y niños, habitantes de esta tierra, quienes fueron asesinados y quemados vivos en este lugar, el 10 de julio de 1941".
· Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia del Reino de España, dijo que el homenaje se hacía "en cumplimiento de un deber del Gobierno". "En Auschwitz murió una cierta idea del ser humano. Ahora sabemos que siempre está al alcance de la barbarie. Tenemos que estar alerta", insistió.
· En París, el presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que el "antisemitismo es una perversión que mata". Chirac prometió, además, que Francia "no olvidará jamás lo que no supo impedir".
· Simone Veil, (que integró la resistencia francesa) ex ministra de Salud de Francia, fue llevada en tren a Auschwitz desde la localidad de Drancy, al norte de París, en 1943, cuando tenía 16 años. Afirmó en la ceremonia: "Todavía lloro cada vez que pienso en todos esos niños judíos (...) Nunca podré olvidar a los niños".
· El ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, se refirió a la "marca indeleble" dejada por el Holocausto en Alemania. "Ese crimen bárbaro formará siempre parte de la historia alemana. Para mi país representa la abominación moral absoluta, la negación sin precedentes de todas las cosas civilizadas", declaró.
Bien, ahora que ya conocemos un poco de historia reciente respecto de los nazis y su maldad. Recuerde que el odio no desaparece como por encanto, sólo desaparecerá el odio racial y religioso cuando cada uno de nosotros tenga presente lo que pasó para que no que vuelva a repetirse. Esta es una obligación para todos nosotros, pues en Tacna hay un rebrote del virus de la maldad en un grupo de jóvenes neonazis. Estamos avisados.
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
La falta de sensibilidad e indiferencia acerca del destino de millones de personas que sufren o sufrieron discriminación y explotación, ya sea por razones religiosas o raciales, puede deberse a la carencia de información. Es decir, si el niño o el adulto no saben qué sucedió con tal o cual grupo humano en el pasado, puede no sentir emoción alguna, cuando les recuerdan algunos sucesos dramáticos que dicho pueblo sufrió en su historia reciente o pasada. Ello se aplica, por ejemplo, al genocidio de Romas o Gitanos en la Segunda Guerra Mundial, pues aunque no lucharon militarmente en la contienda, fueron víctimas de matanzas y trabajo forzado en manos de sus asesinos nazis, quienes los apresaron como animales y los recluyeron en Campos de concentración donde trabajaron como esclavos en las fábricas alemanas allí instaladas. Luego, cuando sus energías se agotaban eran llevados directamente a morir gaseados. Igual destino corrieron mujeres, ancianos y niños gitanos, pues esta etnia era consideraba por los nazis como indeseable y parasitaria ¿Sabía usted que más de 250 mil gitanos fueron asesinados por los nazis entre 1939 y 1945? ¿Sabía usted que en Auchwitz-Birkenau se perpetró el asesinato de más de 3,000 gitanos entre mujeres, niños y ancianos durante la noche del 2 al 3 de agosto de 1944?
Sin embargo, debemos señalar que no sólo la falta de conocimiento es culpable de esta indiferencia ante el destino de comunidades y pueblo enteros. También lo es la ocultación de la necesaria información que nos permitiría conocer estos hechos pasados. Hay quienes prefieren negar que tal cosa ocurrió. Los “negacionistas”, son como aquellos que se tapan los ojos para no ver la realidad. Ya sabemos que aunque se tapen los ojos, la realidad no cambiará, los hechos estarán allí, siempre. Negar, por ejemplo, el asesinato de millones de personas, entre ellas: judíos, gitanos, polacos, rusos, partisanos europeos, opositores políticos, sacerdotes polacos, homosexuales y líderes sindicales por lo nazis, es tan despreciable como los que lo apoyaron y promovieron. Negar estos genocidios equivale a disculpar a quienes lo perpetraron. Es como burlarse de las víctimas, de los pocos sobrevivientes, de sus familiares.
Para ilustrar a quienes todavía no conocen la real dimensión de la maldad nazi en toda su extensión, y permiten, por ejemplo, que sus menores hijos dibujen la svástica - aquel símbolo cruel de la barbarie - les presentamos una síntesis de declaraciones que el año 2006 hicieran diversos líderes europeos al recordar un año más de la liberación del mayor cementerio europeo: Auschwitz-Birkenau. Veamos:
· El ex canciller alemán, Gerhard Schroeder, dijo que se sentía avergonzado por las atrocidades cometidas en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial: "Manifiesto mi vergüenza frente a los asesinatos, y ante quienes sobrevivieron al infierno de los campos de concentración", citando a "judíos, gitanos, homosexuales, opositores políticos, prisioneros de guerra y resistentes de toda Europa". El Holocausto, dijo, fue "el más profundo desgarro" de la civilización y Alemania "tiene la obligación moral de no olvidar el dolor y la crueldad infligidos a millones de personas".
· Por su parte, el Papa Benedicto XVI invita a la humanidad a "no olvidar Auschwitz ni las otras fábricas de muerte donde el régimen nazi intentó eliminar a Dios para tomar su lugar". Señaló: "no se debe ceder a la tentación del odio racial, fuente de las peores formas de antisemistimo". Agregó que los crímenes perpetrados por el régimen que encabezó Adolf Hitler "no tienen parangón en la Historia". "Venir aquí, a Auschwitz, es un deber ante la verdad y los derechos de aquellos que han sufrido, un deber ante Dios”.
· El presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, ha hecho un pedido formal de perdón a nombre de los polacos por una masacre de judíos cometida 60 años atrás. "Nosotros debemos pedir perdón por este crimen a las almas de los muertos y de sus familias", dijo Kwasniewski durante una ceremonia en la población de Jedwabne. “Esa es la razón por la que hoy, como ciudadano y como el presidente de la república de Polonia, pido perdón. Perdón en mi propio nombre y en nombre de aquellos polacos que tienen la conciencia hecha trizas por ese crimen", dijo. En Jedwabne, el presidente polaco inauguró un nuevo monumento en memoria de las víctimas (aprox.1,600). La inscripción de este monumento, escrita en polaco, hebreo y yiddish, dice: "a la memoria de lo judíos de los alrededores de Jedwabne, hombres, mujeres y niños, habitantes de esta tierra, quienes fueron asesinados y quemados vivos en este lugar, el 10 de julio de 1941".
· Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia del Reino de España, dijo que el homenaje se hacía "en cumplimiento de un deber del Gobierno". "En Auschwitz murió una cierta idea del ser humano. Ahora sabemos que siempre está al alcance de la barbarie. Tenemos que estar alerta", insistió.
· En París, el presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que el "antisemitismo es una perversión que mata". Chirac prometió, además, que Francia "no olvidará jamás lo que no supo impedir".
· Simone Veil, (que integró la resistencia francesa) ex ministra de Salud de Francia, fue llevada en tren a Auschwitz desde la localidad de Drancy, al norte de París, en 1943, cuando tenía 16 años. Afirmó en la ceremonia: "Todavía lloro cada vez que pienso en todos esos niños judíos (...) Nunca podré olvidar a los niños".
· El ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, se refirió a la "marca indeleble" dejada por el Holocausto en Alemania. "Ese crimen bárbaro formará siempre parte de la historia alemana. Para mi país representa la abominación moral absoluta, la negación sin precedentes de todas las cosas civilizadas", declaró.
Bien, ahora que ya conocemos un poco de historia reciente respecto de los nazis y su maldad. Recuerde que el odio no desaparece como por encanto, sólo desaparecerá el odio racial y religioso cuando cada uno de nosotros tenga presente lo que pasó para que no que vuelva a repetirse. Esta es una obligación para todos nosotros, pues en Tacna hay un rebrote del virus de la maldad en un grupo de jóvenes neonazis. Estamos avisados.
jueves, 3 de enero de 2008
Contra la presencia de una renovada y peligrosa xenofobia en Tacna
Contra la presencia de una renovada y peligrosa xenofobia en Tacna
“Guerra avisada no mata gente”
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
Parte II
En la primera parte de este artículo, señalábamos la necesidad de preguntarnos si nosotros mismos, mestizos peruanos, teníamos ascendientes entre el pueblo judío. Recordábamos que fueron miles los judíos españoles que se vieron forzados al bautizo cristiano y a cambiar sus apellidos hebreos por apellidos cristianos es esa época. Estos “nuevos cristianos” emigraron hacia América desde los primeros años de presencia española en el nuevo continente (recuérdese que la tripulación de Colón estaba compuesta por aproximadamente un tercio de hebreos convertidos al cristianismo y hasta trajo un traductor de orígen Hebreo: Luís de Torres). La emigración de estos “nuevos cristianos” continuó en los siglos siguientes, luego se dispersaron por los territorios conquistados y la mayoría se mezcló con nativos, peninsulares, europeos y mestizos. Sus descendientes fueron olvidando poco a pocos sus orígenes judíos, olvidaron sus ritos y costumbres Lo que siguió no es difícil de suponer: nació así la América morena, la América mestiza. Una pregunta entonces surge inevitable: ¿Es posible que alguno de nosotros pueda estar plenamente seguro de que por sus venas no corre una gota de sangre hebrea? A mi modo de ver, no es posible responder en ningún sentido a esta pegunta de modo convincente.
Pero, ¿y qué hay de los orígenes de la judeofobia?, ¿por qué ha persistido tanto tiempo el odio intenso hacia los judíos? Un sacerdote católico, Edward Flannery (autor del libro “Veintitrés Siglos de Antisemitismo”), escribió hace mucho tiempo: “La judeofobia es el odio más antiguo y más profundo de la historia humana. Otros odios pudieron haberlo sobrepasado en un momento determinado, pero todos ellos regresaron oportunamente a un papel apropiado en el basurero de la historia". El gran sabio judío-alemán Albert Einstein formuló una teoría del antisemitismo que se conoce como la teoría del chivo expiatorio, según la cual la judeofobia es orquestada por líderes políticos y/o populares que desean desviar el descontento popular. Los gobernantes frecuentemente han recurrido a buscar la culpa en "el Otro", algún grupo distinto de la mayoría, a fin de culparle por las desgracias militares, calamidades naturales, las pestes, las epidemias, las sequías, etc. En la historia europea, los judíos fueron el "Otro" más permanente. León Pinsker (autor del libro: “Historia y destino de los judíos”) decía que los judíos eran un "pueblo fantasma". Entonces, el mundo veía en ellos la horrorosa imagen de un cadáver caminante, “carecían de unidad, estructura, tierra y bandera, eran un pueblo que había cesado de existir y sin embargo continuaban con una semblanza de vida. Eran siempre huéspedes y nunca anfitriones”.
Las teorías sociológicas sobre el antijudeísmo se centran en el rol que desempeñaron los judíos en diversas sociedades, rol que los expuso a un encono especial. Por ejemplo ser prestamistas durante la Edad Media, o "secretarios de cámara" de reyes y nobles, o recaudadores de impuestos de los campesinos por encargo de los reyes católicos (¿será por ello que hoy se odie tanto a la SUNAT?). Por estos roles sociales, el historiador Fritz Lentz ve en la judeofobia una forma del rencor que puede sentir el obrero o campesino pobre hacia los ricos. Pero debemos tener en cuenta que los factores económicos no crean la judeofobia; sólo la exacerban. Los judíos fueron perseguidos en los estados económicos más diversos. Más judeofobia sufrieron las masas pobres de Rusia que los empresarios judíos del Canadá. En cierto modo, la posición socioeconómica de los judíos fue consecuencia (y no causa) de la judeofobia. Si los judíos se dedicaron a prestar dinero, es porque el miedo a los “progroms” o a las inminentes expulsiones los obligaba a invertir en oro y piedras preciosas, y no en propiedades. A los judíos la posesión de tierras les estaba prohibida y además el ejercicio de muchas profesiones les estaba vedado. Jean-Paul Sartre, describió (1966) al judeófobo como "el hombre que tiene miedo. No de los judíos, sino de sí mismo, de su propia conciencia, de su libertad..." Para Sartre, la judeofobia es "el miedo de estar vivo". Sin embargo, la teoría psicológica es insuficiente, porque considera la judeofobia tácitamente como una psicopatología. La judeofobia es maldad, ciertamente, pero la maldad no es una enfermedad.
La revisión de algunos estudios acerca de la judeofobia nos permite precisar que la judeofobia le permite a cierta gente ventilar sus instintos sádicos. Uno puede violentar, humillar y matar, y tendrá un aparato ideológico entero antiguo y establecido, que viene a defender la libre brutalidad. Por otro lado, al combatir a los judíos, un pueblo del que mucho se ha escrito y hablado, el judeófobo se siente más importante que si enfrentara a un grupo desconocido. Por otra parte, es imposible no destacar la irracionalidad de la judeofobia, como un egoísmo grupal contrapuesto al pensamiento racional. No olvidemos que los millares de judíos fueron quemados en la hoguera por la religión del amor, calumniados por los precursores de un iluminismo fraternal, y discriminados por la ideología de la igualdad.
Un reflexión final, en 1994, cuando el Vaticano finalmente estableció relaciones con el Estado de Israel, el periodista Británico William Rees-Mogg publicó en el “Times” de Londres un llamado a un acto de arrepentimiento general: "Las iglesias cristianas deberían hacer algún acto formal de contrición por lo que ha ocurrido en estos dos mil años... debemos disculparnos por las matanzas, por la Inquisición, por los ghettos, por los distintivos, las expulsiones, las acusaciones del asesinato ritual, y por sobre todo, por el fracaso de la cristiandad en percibir a tiempo, o denunciar a tiempo, la maldad del Holocausto judío en toda su dimensión".
En este género de instituciones responsables de la judeofobia no puede estar exenta la misma Iglesia Católica. El propio Papá Juan Pablo II se refirió decenas de veces a la responsabilidad de la Iglesia en las persecuciones y matanzas contra el pueblo hebreo. Poco antes de morir los llamó “los hermanos mayores” y les pidió perdón en nombre de todos los cristianos.
Amigo lector, cuando recuerde alguna frase antisemita o vea alguna pinta antijudía de los muy activos xenófobos tacneños, recuerde que Jesús de Nazareth era de raza judía.
“Guerra avisada no mata gente”
Ps. Rafael Enrique Azócar Prado
Parte II
En la primera parte de este artículo, señalábamos la necesidad de preguntarnos si nosotros mismos, mestizos peruanos, teníamos ascendientes entre el pueblo judío. Recordábamos que fueron miles los judíos españoles que se vieron forzados al bautizo cristiano y a cambiar sus apellidos hebreos por apellidos cristianos es esa época. Estos “nuevos cristianos” emigraron hacia América desde los primeros años de presencia española en el nuevo continente (recuérdese que la tripulación de Colón estaba compuesta por aproximadamente un tercio de hebreos convertidos al cristianismo y hasta trajo un traductor de orígen Hebreo: Luís de Torres). La emigración de estos “nuevos cristianos” continuó en los siglos siguientes, luego se dispersaron por los territorios conquistados y la mayoría se mezcló con nativos, peninsulares, europeos y mestizos. Sus descendientes fueron olvidando poco a pocos sus orígenes judíos, olvidaron sus ritos y costumbres Lo que siguió no es difícil de suponer: nació así la América morena, la América mestiza. Una pregunta entonces surge inevitable: ¿Es posible que alguno de nosotros pueda estar plenamente seguro de que por sus venas no corre una gota de sangre hebrea? A mi modo de ver, no es posible responder en ningún sentido a esta pegunta de modo convincente.
Pero, ¿y qué hay de los orígenes de la judeofobia?, ¿por qué ha persistido tanto tiempo el odio intenso hacia los judíos? Un sacerdote católico, Edward Flannery (autor del libro “Veintitrés Siglos de Antisemitismo”), escribió hace mucho tiempo: “La judeofobia es el odio más antiguo y más profundo de la historia humana. Otros odios pudieron haberlo sobrepasado en un momento determinado, pero todos ellos regresaron oportunamente a un papel apropiado en el basurero de la historia". El gran sabio judío-alemán Albert Einstein formuló una teoría del antisemitismo que se conoce como la teoría del chivo expiatorio, según la cual la judeofobia es orquestada por líderes políticos y/o populares que desean desviar el descontento popular. Los gobernantes frecuentemente han recurrido a buscar la culpa en "el Otro", algún grupo distinto de la mayoría, a fin de culparle por las desgracias militares, calamidades naturales, las pestes, las epidemias, las sequías, etc. En la historia europea, los judíos fueron el "Otro" más permanente. León Pinsker (autor del libro: “Historia y destino de los judíos”) decía que los judíos eran un "pueblo fantasma". Entonces, el mundo veía en ellos la horrorosa imagen de un cadáver caminante, “carecían de unidad, estructura, tierra y bandera, eran un pueblo que había cesado de existir y sin embargo continuaban con una semblanza de vida. Eran siempre huéspedes y nunca anfitriones”.
Las teorías sociológicas sobre el antijudeísmo se centran en el rol que desempeñaron los judíos en diversas sociedades, rol que los expuso a un encono especial. Por ejemplo ser prestamistas durante la Edad Media, o "secretarios de cámara" de reyes y nobles, o recaudadores de impuestos de los campesinos por encargo de los reyes católicos (¿será por ello que hoy se odie tanto a la SUNAT?). Por estos roles sociales, el historiador Fritz Lentz ve en la judeofobia una forma del rencor que puede sentir el obrero o campesino pobre hacia los ricos. Pero debemos tener en cuenta que los factores económicos no crean la judeofobia; sólo la exacerban. Los judíos fueron perseguidos en los estados económicos más diversos. Más judeofobia sufrieron las masas pobres de Rusia que los empresarios judíos del Canadá. En cierto modo, la posición socioeconómica de los judíos fue consecuencia (y no causa) de la judeofobia. Si los judíos se dedicaron a prestar dinero, es porque el miedo a los “progroms” o a las inminentes expulsiones los obligaba a invertir en oro y piedras preciosas, y no en propiedades. A los judíos la posesión de tierras les estaba prohibida y además el ejercicio de muchas profesiones les estaba vedado. Jean-Paul Sartre, describió (1966) al judeófobo como "el hombre que tiene miedo. No de los judíos, sino de sí mismo, de su propia conciencia, de su libertad..." Para Sartre, la judeofobia es "el miedo de estar vivo". Sin embargo, la teoría psicológica es insuficiente, porque considera la judeofobia tácitamente como una psicopatología. La judeofobia es maldad, ciertamente, pero la maldad no es una enfermedad.
La revisión de algunos estudios acerca de la judeofobia nos permite precisar que la judeofobia le permite a cierta gente ventilar sus instintos sádicos. Uno puede violentar, humillar y matar, y tendrá un aparato ideológico entero antiguo y establecido, que viene a defender la libre brutalidad. Por otro lado, al combatir a los judíos, un pueblo del que mucho se ha escrito y hablado, el judeófobo se siente más importante que si enfrentara a un grupo desconocido. Por otra parte, es imposible no destacar la irracionalidad de la judeofobia, como un egoísmo grupal contrapuesto al pensamiento racional. No olvidemos que los millares de judíos fueron quemados en la hoguera por la religión del amor, calumniados por los precursores de un iluminismo fraternal, y discriminados por la ideología de la igualdad.
Un reflexión final, en 1994, cuando el Vaticano finalmente estableció relaciones con el Estado de Israel, el periodista Británico William Rees-Mogg publicó en el “Times” de Londres un llamado a un acto de arrepentimiento general: "Las iglesias cristianas deberían hacer algún acto formal de contrición por lo que ha ocurrido en estos dos mil años... debemos disculparnos por las matanzas, por la Inquisición, por los ghettos, por los distintivos, las expulsiones, las acusaciones del asesinato ritual, y por sobre todo, por el fracaso de la cristiandad en percibir a tiempo, o denunciar a tiempo, la maldad del Holocausto judío en toda su dimensión".
En este género de instituciones responsables de la judeofobia no puede estar exenta la misma Iglesia Católica. El propio Papá Juan Pablo II se refirió decenas de veces a la responsabilidad de la Iglesia en las persecuciones y matanzas contra el pueblo hebreo. Poco antes de morir los llamó “los hermanos mayores” y les pidió perdón en nombre de todos los cristianos.
Amigo lector, cuando recuerde alguna frase antisemita o vea alguna pinta antijudía de los muy activos xenófobos tacneños, recuerde que Jesús de Nazareth era de raza judía.
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